Consejos para no caer en el ‘vamping’

Consejos para no caer en el ‘vamping’
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El vamping, que consiste en utilizar aparatos electrónicos antes de dormir con la consecuente reducción de las horas de sueño, es un fenómeno en auge, sobre todo en adolescentes. Los niños no se salvan, debido a que tienen teléfonos móviles a una edad cada vez más temprana, según recoge cuidateplus comparte Paula Dumas para Periodista Digital.

Esta práctica tiene efectos negativos para la salud. Uno de los problemas del vamping reside en la luz azul de onda corta emitida por aparatos electrónicos como la tableta o el teléfono móvil. Para conciliar el sueño, nuestro cuerpo segrega melatonina, que es la hormona que regula el ciclo del sueño, y el cerebro comienza a producirla aproximadamente dos horas antes de irnos a dormir. “Las pantallas de estos dispositivos tienen una iluminación con una longitud de onda muy parecida a la luz natural cuando es de día. Cuando esta luz llega a la retina engaña al cerebro y le hace pensar que todavía no ha llegado la noche. Si tenemos la pantalla con mucho brillo, esa sensación de luz diurna es mayor”, explica Pilar García Fernández, neuropediatra de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

“Los e-books o libros electrónicos con luz son los únicos que se pueden usar antes de dormir, porque equivalen al efecto de la lectura en papel. Hay filtros que reducen la luz azul –mencionada anteriormente-, pero lo que no minimizan es la adicción a los dispositivos electrónicos”, advierte García Fernández.

Y es que “el uso habitual de pantallas antes de dormir genera una adicción, que se puede equiparar a la que se da con las drogas. Los pacientes que practican vamping hacen afirmaciones como no puedo dejar de usarlo y lo miro cada vez con más frecuencia. Se acuestan con el móvil, están mirándolo hasta la 1 o las 2 de la mañana, se despiertan de madrugada porque han oído un beep y saben que ha entrado un mensaje y vuelven a mirarlo”, añade García Fernández. La experta comenta que esta dependencia produce síntomas como taquicardias y sudoración si no se revisa el teléfono, y que desde la Asociación Proyecto Hombre ya les han comentado que les están llegando más nuevos casos de jóvenes con adicción al móvil que al alcohol.

A partir de su experiencia en consulta, García Fernández comenta que la mayoría de sus pacientes adolescentes no tienen unas normas en casa sobre el uso racional del teléfono móvil. Para prevenir el vamping y mejorar la calidad de sueño de los menores, la neuropediatra da los siguientes mensajes:

Dejar de usar las pantallas dos horas antes de irse a dormir para evitar el efecto de la luz azul sobre la melatonina.

Por la noche el teléfono móvil debe estar siempre fuera del dormitorio para huir de las tentaciones.

Fomentar una buena educación en higiene del sueño. Las rutinas se adquieren desde pequeños.

La televisión también se considera vamping. “Vemos niños de 3 o 4 años de edad a los que les ponen la tele para dormir”, alerta la especialista en Neuropediatría.

La lectura y comentar cómo ha ido el día son actividades recomendadas para irse a la cama.

Si el niño dice que se ha desvelado, no hay que darle el móvil como solución “fácil” para que se duerma y “no de la lata”.

En definitiva, los padres deben educar con el ejemplo.

 

 

Autor

Paula Dumas

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