¿Conoces la alucinante historia de una herida de guerra que terminó con millones de niños creyendo en Santa Claus?

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Santa Claus YT

Ocurrió un domingo, mientras Pemberton estaba en primera línea de fuego, y si aquella herida hubiera sido de bala en vez de un sable, la vida de Pemberton y el mundo que hoy conocemos sería muy diferente. De ser así, probablemente nunca hubiera recurrido a una sustancia.

Y es que, al igual que cientos de miles de otros soldados estadounidenses, tanto de la Unión como de la Confederación, que sobrevivieron a la guerra con sus cuerpos mutilados por terribles heridas, Pemberton se volvió adicto a uno de los analgésicos más recetados de la época: la morfina.

El hombre fue arrastrado fuera del campo de batalla en Columbus con lo que se esperaba que fuera una herida mortal. El sable le había producido una herida muy profunda y no paraba de sangrar. Sin tener en cuenta los efectos secundarios a largo plazo, los médicos le dieron una gran cantidad de morfina para aliviar lo que pensaban que podrían ser sus últimas horas, según gm.

El tratamiento con morfina continuó cuando Pemberton se recuperó inesperadamente. Pero, como muchos veteranos de la Guerra Civil, se volvió dependiente del analgésico, incluso llegó a abrir otra farmacia en Atlanta después de la guerra para garantizar un suministro constante de su medicamento.

Después de aproximadamente una década, convertido ahora sí, en un adicto a los opiáceos, Pemberton comenzó a buscar una cura. Hablamos de una época, la década de 1870, donde la medicina apenas era científica según los estándares actuales, y la mayoría de las curas para muchos de los males eran “medicinas patentadas” indistinguibles de los licores exóticos.

Unos meses después, instalado en sus laboratorios de Atlanta después de asociarse con el médico de Columbus Austin Walker, creyó dar con la fórmula mágica. Había escuchado y leído varias historias sobre el vino de coca, una mezcla de vino y cocaína que estaba de moda en Francia. Pemberton decidió probarlo.

Así nació un primer producto denominado French Wine Coca Nerve Tonic, en esencia, una fuerte inyección de alcohol mezclado con cocaína y comercializado como una cura para una larga lista de dolencias, incluida la adicción a los opiáceos, malestar estomacal, neurastenia, dolores de cabeza crónicos y disfunción eréctil. La bebida se batía en lotes de jarabe espeso y se entregaba a las farmacias, donde se podía mezclar con agua de soda y dispensarla por profesionales capacitados.

Leyenda o no, la mayoría de historiadores dan por válido el origen a través de un empleado que decidió usar agua de soda en lugar de agua regular, y con ello nació la moderna Coca-Cola. El nombre que muy pocas personas en el planeta desconocen lo inventó el contador de Pemberton, Frank Robinson, y se basó en dos de los ingredientes activos de la bebida. “Coca-Cola”, por supuesto, tiene un gran sonido, y el nombre se instaló rápidamente.

Desafortunadamente para Pemberton, aunque su bebida había comenzado a alcanzar una medida de éxito comercial, no había desempeñado la función principal para la que la había inventado: no logró curarlo de su adicción a la morfina, y después de todos estos años, el hombre seguía adicto a la potente droga.

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