Tenemos que saber gestionar esa ingente cantidad de información

Longevidad: ¿Realmente estamos preparados para la revolución genética a las puertas?

Cuando la información genética de los humanos fue mapeada hace 15 años, prometió cambiar el mundo. Los optimistas anticiparon una era el modo en que todas las enfermedades genéticas serían erradicadas. Los pesimistas temían una discriminación genética generalizada. Ninguna de estas esperanzas y temores se han hecho realidad.

Según lo que publica el portal The Conversation, la razón de esto es simple: nuestro genoma es complejo. Ser capaz de localizar diferencias específicas en el genoma es solo una parte muy pequeña de entender cómo estas variantes genéticas realmente funcionan para producir los rasgos que vemos.

Desafortunadamente, pocas personas entienden lo compleja que es la genética en realidad. Y a medida que más y más productos y servicios comienzan a utilizar datos genéticos, existe el peligro de que esta falta de comprensión pueda llevar a las personas a tomar algunas decisiones muy malas.

En la escuela nos enseñan que hay un gen dominante para los ojos marrones y uno recesivo para el azul. En realidad, casi no hay rasgos humanos que pasen de generación en generación de una manera tan directa. La mayoría de los rasgos, incluido el color de ojos, se desarrollan bajo la influencia de varios genes, cada uno con su propio efecto pequeño.

Además, cada gen contribuye a muchos rasgos diferentes, un concepto llamado pleiotropía. Por ejemplo, las variantes genéticas asociadas con el autismo también se han relacionado con la esquizofrenia.

Cuando un gen se relaciona con un rasgo de una manera positiva (produciendo un corazón sano, por ejemplo) pero otro de manera negativa (tal vez aumentando el riesgo de degeneración macular en el ojo), se conoce como pleiotropía antagónica.

A medida que el poder de la informática se ha incrementado, los científicos han podido vincular muchas diferencias moleculares individuales en el ADN con características humanas específicas, incluyendo rasgos de comportamiento tales como el logro educativo y la psicopatía.

Cada una de estas variantes genéticas solo explica una pequeña cantidad de variación en una población. Pero cuando todas estas variantes se suman (dando lo que se conoce como puntuación poligénica de una característica) empiezan a explicar más y más las diferencias que vemos en las personas que nos rodean. Y con la falta de conocimiento genético, ahí es donde las cosas empiezan a malinterpretarse.


CONOCIMIENTO MÉDICO

En un contexto médico, es probable que las personas reciban consejos y orientación sobre genética por parte de un médico u otro profesional. Pero incluso con tal ayuda, las personas que tienen un mejor conocimiento genético se beneficiarán más y podrán tomar decisiones más informadas sobre su propia salud, planificación familiar y la salud de sus familiares.

Las personas ya se enfrentan a ofertas para someterse a costosas pruebas genéticas y tratamientos basados en genes para el cáncer. Comprender la genética podría ayudarlos a evitar seguir tratamientos que en realidad no son adecuados en su caso.

Ahora es posible editar el genoma humano directamente usando una técnica llamada CRISPR. A pesar de que tales técnicas de modificación genética están reguladas, la relativa simplicidad de CRISPR significa que los biohackers ya lo están usando para editar sus propios genomas, por ejemplo, para mejorar el tejido muscular o tratar el VIH.

Como conclusión, el mencionado artículo señala que lo óptimo es que la información precisa sobre la genética debe estar ampliamente disponible y enseñarse más rutinariamente. En particular, debe incorporarse a la formación de docentes, abogados y profesionales de la salud que muy pronto se enfrentarán a la información genética en su trabajo diario.

Esta tarea multidisciplinar es el leit motive del Congreso Internacional de Longevidad y Criopreservación organizado por la Fundación Vidaplus y que ya prepara su segunda edición en Madrid.

 

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