Reduce las enfermedades cardiovasculares

Tener grasa en el trasero, caderas o muslos es saludable

Tiene un agente anti-inflamatorio que impide que se obstruyan las arterias

"Esta investigación nos está ayudando a comprender mejor cómo funciona la grasa en el cuerpo. De esta forma, podremos avanzar en la reducción de las enfermedades cardíacas y circulatorias"

El exceso de grasa en las caderas, nalgas y muslos es bueno para la salud. Así concluye un estudio realizado por varios expertos del Reino Unido, que aseguran que esta grasa protege contra problemas cardíacos y de metabolismo. El sebo ubicado en estas partes del cuerpo impide que las arterias se obstruyan gracias a un agente anti-inflamatorio que tiene.

Otra de las conclusiones a la que han llegado los expertos es que la grasa que se encuentra alrededor de los muslos y el trasero es más difícil de quitar que la que se encuentra alrededor de la cintura.

Pese a que se piense lo contrario, se trata de algo muy beneficioso, ya que cuando la grasa se descompone rápidamente libera una gran cantidad de citocinas que acaban provocando una inflamación. Estas proteínas se han vinculado a enfermedades cardiovasculares, a la resistencia a la insulina y a la diabetes.

Por el contrario, tener muy poca grasa en las caderas puede producir graves problemas metabólicos, como el síndrome de Cushing.

Según publica bbc.co.uk, en un artículo titulado ‘Having a big bum, hips and thighs ‘is healthy’, en el futuro, los médicos podrían prescribir determinados métodos de redistribución de grasa corporal en las caderas para proteger contra estas enfermedades cardiovasculares y metabólicas.

LA GRASA EN EL ABDOMEN NO ES BUENA

El grupo de expertos ha aprovechado para dejar claro que la grasa que se encuentra en el abdomen es mala. El sebo en esta zona sí que aumenta el riesgo de contraer diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Konstantinos Manolopoulos, investigador jefe de la Universidad de Oxford:

«El prototipo ideal es que una persona tenga grasa alrededor de los muslos, pero no en el abdomen. Lamentablemente, no suele darse un caso sin el otro».

Fotini Rozakeas, de la Fundación Británica del Corazón:

«Esta investigación nos está ayudando a comprender mejor cómo funciona la grasa en el cuerpo. De esta forma, podremos avanzar en la reducción de las enfermedades cardíacas y circulatorias»

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