Sanidad detecta un brote de sarampión en Jumilla (Murcia), con 65 casos registrados desde finales de febrero

La Consejería de Sanidad y Consumo ha registrado un brote de sarampión en la zona del municipio de Jumilla (Murcia), con 65 casos registrados desde finales del pasado mes de febrero, la mayoría de ellos, salvo cuatro excepciones, de ciudadanos de origen búlgaro y rumano con deficiencias en su vacunación, según informó a Europa Press el director general de Salud Pública, Francisco José García.

Los primeros casos se remontan a la última semana de febrero, cuando se registraron dos «conatos» de brotes, uno de ellos en una familia de origen rumano residente en el municipio de Bullas cuyos hijos no estaban vacunados. En total, dos miembros sufrieron la enfermedad, pero fueron aislados por el personal sanitario de la Consejería en colaboración con el Ayuntamiento hasta su recuperación.

El otro brote de sarampión, que tuvo su origen en Jumilla también en la última semana de febrero, tuvo un carácter «más importante», según el director general, quien recordó que lleva ya 65 casos acumulados hasta la actualidad. Entre los 65 casos registrados, García destacó que «la mayoría son búlgaros, salvo una enfermera del Sistema Murciano de Salud y tres personas adultas».

No obstante, García subrayó que ha habido «una gran disminución en el número de casos en las tres últimas semanas, de forma que en la antepenúltima semana se registraron 16 casos, en la penúltima otros 16 casos, y la última dos casos nada más». Así, determinó que «el brote parece estar controlado ya», aunque no aseguró este extremo «hasta que no se confirme en el tiempo».

Estos casos de sarampión originaron una «gran preocupación» en la Administración regional, puesto que la enfermedad «se encontraba prácticamente erradicada en Comunidad Autónoma, que no registró en los últimos años ningún caso, salvo la de un ciudadano del norte de Africa procedente de Andalucía que la padeció en 2001 con carácter excepcional, aunque el brote se atajó.

García explicó que el sarampión es un virus que se contagia «con mucha facilidad», por transmisión aérea y en contacto directo persona a persona y ataca, en principio, a las vías respiratorias y conjuntivas.

Los síntomas de la enfermedad son febrícula o fiebre alta, estornudos, un proceso catarral que se transmite por vía aérea, y la aparición de un exantema o erupción cutánea distribuida por la cara, el pecho y los brazos, con un ligero enrojecimiento, aunque García manifestó que la enfermedad y los problemas que genera desaparecen «en cuestión de seis o siete días».

El director general destacó que el sarampión es una enfermedad «banal» pero que «puede tener complicaciones», como en personas inmunodeprimidas. Asimismo, explicó que en los niños «no genera complicaciones a no ser que puedan tener un problema patológico añadido, que puede agravar la enfermedad», mientras que en los ancianos «no se considera grave porque se estima que la práctica totalidad ha pasado ya la enfermedad».

MEDIDAS DE LA CONSEJERIA

A raíz del brote, la Consejería de Sanidad y Consumo se planteó como objetivos tratar de proteger a los niños con la vacuna triple vírica que, habitualmente, se administra en la Región de Murcia a los 15 meses y, la segunda dosis, a los seis años.

En este sentido, la Consejería decidió adelantar las primeras vacunaciones a los niños de toda la Región, de forma que la administrará la triple vírica a los que tengan edades comprendidas entre los seis y los 14 meses. Además, adelantará la segunda dosis, que administrará al cabo de las cuatro semanas de haber recibido la primera.

Para advertir a la población, la Consejería «mandó cartas a todos los responsables sanitarios y a las juntas de vacunación y a los alcaldes de los municipios y responsables de riesgos laborales, porque los trabajadores también tienen la posibilidad de contraer la enfermedad», según García.

Además, la Consejería ha analizado los casos «de todos los niños que están en el registro de vacunas del Servicio Murciano de Salud, y todos los que tuvieran alguna deficiencia en su calendario de vacunas, a quienes está mandando una carta emplazándoles a que pasen por el Centro de Salud para que se vacunen con la dosis que les faltan».

Se trata de una medida que la Comunidad Autónoma ha extendido también a los adultos hasta los 40 años, mientras que, a partir de los 40 años, García destacó que «prácticamente todos han pasado el sarampión con seguridad». No obstante, explicó que la Consejería ha adoptado una serie de medidas preventivas «vacunando a algunos adultos que también estuvieran más o menos desprotegidos, consultando el calendario de vacunación».

A la población entre los siete y los 20 años «se le hace una revisión del estado de vacunación, de las dosis de vacunas de triple vírica que se les ha puesto, y si necesita alguna dosis que se le haya perdido se le incorpora». De los 20 a los 40 años «también se revisa el estado de administración de las dos dosis de triple vírica, administrándola cuando no la hubiera recibido previamente», manifestó.

Por último, la Consejería ha pedido la colaboración de los ayuntamientos para identificar y localizar a las personas «que no están vacunadas y son un reservorio para transmitir estas enfermedades». El objetivo, según García, es «inmunizarlos y vacunarlos para que tengan también protección frente a la enfermedad».

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