SerGordo / Diario de una reducción de estómago

Por qué el bypass gástrico es reversible: muchos gordos no lo soportan psicológicamente

En mi caso, ya me podían dar mi peso, que es mucho, en oro que antes muerta que volver a la vida anterior a operarme

Por qué el bypass gástrico es reversible: muchos gordos no lo soportan psicológicamente

Estoy muy contenta de comer poquito y sentirme satisfecha, aunque deshacerse de malos hábitos y costumbres adquiridas durante cinco años no se hace a las primeras de cambio

En Madrid hace una temperatura muy agradable, estamos en la parte mas álgida del estío y las noches son espléndidas.

Después de la reducción de estómago, no sólo has de aprender a comer cualitativa y cuantitativamente, si no también en la forma de ingerir: hay que introducir los alimentos en pequeńas cantidades y masticarlos unas diez veces, algo que si resulta complicado para la mayoría de las personas, para los gordos es una hazaña (lo peor es que si no lo haces así, puedes devolver, o sentir una presión importante).

Como véis la reeducación alimenticia es completa. Un gordo no come, mas bien engulle, por lo que es difícil llevar a cabo la ingesta lenta, pero los efectos adversos son inmediatos así que, quieras o no, aprendes porque si no vomitas.

Esto es algo muy bueno de la cirugía: el parapeto no es exclusivamente tu voluntad o tu disciplina, si no también tu estomago, o lo que quede de él.

En esta tercera fase de la dieta blanda, al menos puedo comer  triturado en forma de puré toda clase de verduras y algo de frutas; es el barómetro de mi estómago el que me indica cuáles y cómo.

Así, la regla básica es ya no oirás llamadas de comida:

bocadillo de chorizo llamando a base, mayday, mayday

Ahora será tu estomago al que oirás –o mejor sentirás– decirte que no puedes ingerir más después de medio plato de puré o un trocito de manzana.

Igual con el agua y bebidas, tendrás la sensación de saciedad inmediata y debes parar al oír la señal de alerta del estómago:

alto el fuego mayday mayday… o vomitaras

Bien para mí esta nueva sensación de sentir que tienes un estómago y no un saco sin principio ni fin, es muy reconfortante, una vez que te has aclimatado a la misma.

Pero muchos obesos no se acostumbran a ella, no pueden aguantar comer tan poco y con tantos problemas si no sigues el método, y se empiezan a desesperar, porque quieren comer un poco como antes de la operación pero sin engordar.

De ahí que el bypass gástrico sea reversible.

En fin, a mí ya me podían dar mi peso, que es bastante, en oro, que antes muerta que volver a comer de la misma manera que en mi primera vida (la operacion ha marcado un hito en mi vida hay un antes y un después)

Estoy muy contenta de tomar dos trocitos o un poquito de comida y sentirme satisfecha. Otra cosa distinta es que los malos hábitos, las costumbres adquiridas durante 50 años, no las puedas desechar a la primera de cambio, pero !vive la différence!

Es la paradoja de Shakespeare:

«Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos»

Por tanto en esta materia, no llega antes el que va mas rápido sino el que sabe donde va.

Buenos días y buena suerte.

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Autor

Concha Páez

Licenciada en derecho por la Universidad de Granada (1977-82).

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