SerGordo / Diario de una reducción de estómago

La obesidad comienza por una mala educación alimenticia de los padres

La ingesta indiscriminada de comida tiene un sustrato afectivo tocado, ya sea accidental o permanente

La obesidad comienza por una mala educación alimenticia de los padres

Recomiendo la película 'Mother & Child', una historia de tres mujeres marcadas por la necesidad de la maternidad adoptada, frustrada y abandonada, contada con una plasticidad maravillosa

No sé dónde radica la razón de ser, el corazón, de la gordura.

Algunas veces podrá ser en la gula. Pero otras muchas, las más frecuentes, creo que es en la soledad, incluso ‘soledad acompañada’, pero soledad al fin.

En mi caso, alguna vez he pensado que me refugié en la comida desde muy niña como una reacción de defensa ante el abandono involuntario de mi madre: murió al poco de nacer yo por una leucemia galopante, probablemente derivada de su obsesión por estar delgada.

Las madres deben ocuparse especialmente del control alimenticio de sus hijos, pues son ellas las que facilitarán que sus vástagos sean de mayores obesos o no. Evidentemente al final lo que primará será la voluntad y disciplina del individuo, pero hay una labor previa de educación familiar importantísima que recae en los padres.

EMPIEZO A NOTAR LA PÉRDIDA DE VOLUMEN

No bajo más peso en la báscula, pero si estoy perdiendo mucho volumen. Es como si en los últimos días, los 15 kilos de la báscula se estuvieran repartiendo por mi cuerpo.

Es esa sensación tan grata de ‘siempre para abajo, nunca para arriba’, tan inusual en la báscula de un gordo.

Con ocasión del esguince de mi pie izquierdo, no puedo apenas caminar, con lo que estoy un poco preocupada, pues las indicaciones médicas son «andar, andar, andar».

Espero que ya a partir del lunes día 2 de agosto, y cuando me manipule el esguince un terapeuta deportivo, pueda empezar a moverme de forma regular.

‘MOTHER & CHILD’, DEL HIJO DE GARCÍA MÁRQUEZ

En estas circuntancias, una de las pocas actividades que puedo hacer ahora en Madrid es ir al cine. Elijo películas que se salen del circulo comercial que llega a Marbella (por cierto pésimo).

Ayer ví en versión original una película maravillosa que recomiendo encarecidamente Mother & Child, dirigida y escrita por Rodrigo Garcia Iñaurrasti (Bogotá, 1959) hijo de Gabriel García Márquez. Y de tal palo tal astilla, éste en la literatura, aquel en el cine.

Es la historia de tres mujeres marcadas por la necesidad de la maternidad adoptada, frustrada y abandonada, contada con una plasticidad maravillosa, mediante actrices de la talla de Annete Bening, Naomi Watts y Samuel L. Jackson.

Trata de la esencia de la vida: el amor, los afectos y los desafectos, y cómo su existencia o inexistencia te hacen ir de la acritud más desagradable a la bondad mas increíble.

Estos afectos o desafectos tienen que ver con el proceso de la obesidad. Estoy convencida que la ingesta indiscriminada de comida tiene un sustrato afectivo tocado, accidental o permanente, en nosotros los obesos.

Si hoy mi reflexión es un poco intimista, lo reconozco, decía Leon Tolstoy en sus diarios:

«Cómo cambia la manera de ver la vida cuando no vives para ti mismo sino para los demás. La vida deja de ser un fin y se convierte en un medio. La desgracia hace a los hombres virtuosos; la virtud los hace dichosos y la dicha viciosos»

No estoy muy de acuerdo con esta última reflexión. En mi opinión , la dicha hace al hombre benigno.

Buenos días y buena suerte.

Autor

Concha Páez

Licenciada en derecho por la Universidad de Granada (1977-82).

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