Bajan los casos de paraplejia por accidentes de tráfico o laborales y aumentan estas lesiones por causas médicas

El 70 por ciento de las lesiones medulares que tenían lugar en los años noventa se debían a accidentes de tráfico o laborales y el 30 por ciento restante a causas médicas, sin embargo, este porcentaje ha cambiado en los últimos años, hasta el punto de que en la actualidad sólo el 40 por ciento de estas lesiones se deben a accidentes, según ha señalado el responsable de la Unidad de Lesionados Medulares (ULME) del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, Luis Ledesma.

Durante la presentación de las XVII Jornadas Nacionales de la Sociedad Española de Paraplejia y el XVI Simposio de la Asociación Española de Enfermería Especializada en la Lesión Medular Espinal (ASELME) en Zaragoza, ha achacado este cambio a las «mejores condiciones de seguridad», tanto en el ámbito laboral como en la carretera.

Frente a esta reducción del número de lesionados por accidentes, actualmente se ha doblado el porcentaje de pacientes que sufre este tipo de lesiones como consecuencia de procesos tumorales, vasculares, por infecciones o por enfermedades degenerativas. Todo ello implica cambios en el perfil del paciente y, por tanto, en su atención; lo que conlleva «la necesaria actualización de conocimientos por parte de los profesionales», ha destacado Ledesma.

Más de 150 médicos y enfermeros especializados en la atención al lesionado medular se darán cita en Zaragoza en un congreso nacional organizado por profesionales de la Unidad de Lesionados Medulares (ULME) del Servicio de Física y Rehabilitación del Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.

El lesionado medular, según el responsable de la ULME «es un paciente que precisa de un cuidado de enfermería dirigido a prevenir lesiones de piel y a la educación en el manejo de intestino y vejiga», Además, ha destacado que la familia «es fundamental para su cuidado» y por eso «precisa de educación por parte del personal de enfermería, que es el que está más en contacto con los pacientes».

Por su parte, el supervisor de la ULME, Juan Carlos Ariza, ha resaltado la importancia de una» buena gestión» de la implicación emocional de la enfermería ante unos pacientes que sufren, a raíz de la lesión, una «ruptura muy fuerte» con su vida, tanto desde el punto de vista físico, como laboral, familiar o emocional.

Estos enfermos de largos ingresos, necesitan numerosos cuidados de unos profesionales que requieren estar capacitados para combinar «una adecuada implicación emocional y un control profesional de esas emociones», ha subrayado Ariza.

En las mesas redondas organizadas en el Congreso, que se desarrollará hasta el 8 de octubre, se contará con la presencia de los propios pacientes y también tendrán cabida los planteamientos de las auxiliares de Enfermería.

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