Un 90% de las mujeres rechazan la píldora abortiva, según un estudio

Un 90 por ciento de las mujeres rechazan la píldora abortiva antes de las siete semanas cuando se les ofrecen todas las vías posibles a seguir ante un embarazo no deseado, según revela un estudio iniciado en noviembre por el ginecólogo Santiago Barambio en su clínica Tutor Médica de Barcelona

En declaraciones a Europa Press, el también presidente de la Asociación Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) ha remarcado que sólo escogen la citada opción un 10 por ciento de las mujeres, debido a la «incertidumbre e impredecibilidad» del proceso de expulsión del embrión que se puede producir dos y hasta cuatro días después.

Entre la semana siete y la ocho –el plazo máximo autorizado en Cataluña– se decantan por esta vía un 6,6 por ciento de las mujeres, siendo la gran mayoría las que optan por una aspiración con sedación.

Desde el 1 de febrero, la píldora abortiva –la RU-486, hasta ahora sólo autorizada en hospitales– se ha empezado a administrar, en fase piloto, en seis centros de atención primaria (CAP) y de salud reproductiva y sexual, convirtiéndose Cataluña en la primera comunidad española que dispensa el aborto farmacológico en ambulatorios.

La iniciativa, que se inscribe en el modelo catalán de salud sexual tras la entrada en vigor de la reforma del aborto, fue anunciada por el anterior equipo de Govern.

Tras el anuncio, Barambio decidió iniciar un estudio de consumo de la píldora, rebajando su precio a la mitad de lo que cuesta también un aborto quirúrgico –oscila entre los 400 euros– y por debajo de la competencia para ver si ello constituía un incentivo.

EFECTOS INDESEADOS: FIEBRE, VOMITOS Y DIARREA

«Ni así», ha sentenciado Barambio, para quien este fármaco provoca en un 40 por ciento de las ocasiones «efectos indeseados» como fiebre, tiritonas, náuseas, vómitos y diarrea.

En todos los casos, ha reseñado, también provoca «dolores tipo parto –provocados por las contracciones que pueden durar horas– y un sangrado superior al de una menstruación», por lo que es insuficiente el uso de una compresa, y en un 1% de los casos existe el riesgo de que el exceso de hemorragia haga indispensable una transfusión.

En el 70 por ciento de los casos, el dolor es «significativo o muy significativo», según refieren las mujeres sometidas al tratamiento en la citada clínica.

Lo más difícil de asumir para la mujer es la incertidumbre que provoca el no saber en qué momento se producirá el proceso de expulsión que, según el ginecólogo, podría llegar en casos excepcionales a los 20 días.

DISFUNCIONES SOCIALES Y LABORALES

En cualquier caso, esta incertidumbre provoca «disfunciones sociales y de tipo laboral» porque la mujer no puede acudir a su puesto de trabajo de forma normal, puesto que no sabe en qué momento puede iniciar el proceso, para el que necesita ausentarse de cualquier cargo o actividad.

En algunos casos, también es descartado por mujeres, especialmente jóvenes, que viven con sus progenitores y que quieren ocultar a toda costa esta decisión a sus familiares, por lo que sienten que este método genera una «falta de confidencialidad».

La píldora RU-486 –a base de prostaglandina– es un fármaco antihormonal destinado a desestabilizar la gestación y debe ir acompañada a las 48 horas de otro fármaco, el misoprestol, que provoca las contracciones para la expulsión.

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