El 45% de los pacientes que reciben quimioterapia necesitan ‘ajustar’ sus dosis

El 45 por ciento de los pacientes con cáncer que reciben quimioterapia necesitan que los médicos ‘ajusten’ sus dosis para evitar toxicidades o para lograr mejores resultados con sus tratamientos, según el doctor Antonio Brugarolas, director de la Plataforma de Oncología del Hospital USP San Jaime, en Torrevieja (Alicante).

Según este experto, más del 30 por ciento de estos pacientes requiere una modificación «significativa» de sus dosis de quimioterapia, es decir, que el médico aumente o reduzca la cantidad de fármaco que se les administra «en un 20 por ciento o en más de un 20 por ciento», con el consecuente efecto en los resultados.

Esto se debe, explica Brugarolas, a que el método que suele utilizarse para fijar la dosis de quimioterapia que recibe un individuo se basa en su peso o superficie corporal. Estos parámetros, en muchas ocasiones, no reflejan el metabolismo real del paciente, por lo que individuos distintos, con dosis similares, pueden sufrir diferentes toxicidades o necesitar más o menos cantidad.

Dice el experto que la quimioterapia usa fármacos «con los que se va muy cerca de la toxicidad», por lo que se considera que la dosis óptima es «la más alta que puede recibir un paciente sin que llegue a ser tóxica». «Sin embargo, para simplificar el proceso, se suelen dar dosis por debajo de las óptimas», indica.

Emplear determinadas fórmulas matemáticas para medir las dosis puede mejorar los resultados sin elevar la toxicidad. Este método, basado en algoritmos, no se usa de forma rutinaria en los hospitales, pero sí en unidad de farmacoterapia personalizada, como la que funciona desde hace seis años en el Hospital USP San Jaime y de la que ya se ha beneficiado cercar de 2.000 pacientes.

Con esta técnica, que tiene «un coste asociado mínimo y unas ventajas enormes», se logra mejorar un 20 por ciento la tasa de respuesta de estos pacientes y se consiguen un 15 por ciento más de curaciones, en el caso de tratamientos curativos. «Lo más frecuente es que haya que subir la dosis, porque las pautas fijadas buscan siempre reducir la toxicidad, aunque no se consiga el mejor resultado», apunta.

Asimismo, dice el especialista, estos cálculos permiten tratar con quimioterapia tradicional a los pacientes que sufren insuficiencia renal o hepática, obesidad o de edad avanzada, considerados de alto riesgo y que, en la actualidad, representan al 10 por ciento de los pacientes con cáncer candidatos a recibir quimioterapia.

Esta fórmula para calcular la dosis óptima de quimioterapia para cada paciente se realiza en el USP San Jaime, tanto con los fármacos tradicionales, de alta toxicidad, como con los nuevos tratamientos conocidos como inhibidores de la tirosin kinasa (TKI), que son orales y tienen menos toxicidad.

Unos 150 farmacéuticos aprenderán a aplicar esta forma de medir dosis de quimioterapia entre este miércoles y el viernes en las IV Jornadas de Modelización y Simulación en Biomedicina, que se celebran en el USP San Jaime.

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