MSD lanza ‘Victrelis’, un inhibidor de la proteasa del virus de la hepatitis C

MSD ha presentado este miércoles ‘Victrelis’ (boceprevir), un inhibidor de la proteasa del virus de la hepatitis C (VHC) adiministrado por vía oral. En el mundo, hay entre 130 y 170 millones de personas infectadas por el VHC, cinco veces más que por el VIH. Concretamente, en España, entre un 1 y un 2,6 por ciento de la población tiene el virus.

El genotipo 1 es la forma más común de hepatitis C y afecta a casi tres cuartas partes de las personas infectadas en España, entre un 1 y un 2,6 por ciento de la población. De los afectados globalmente por este genotipo, sólo el 45 por ciento logran eliminar con éxito el virus de su organismo con la terapia estándar actual, una combinación de interferón alfa pegilado y ribavirina.

«La aprobación de boceprevir para la hepatitis C crónica con genotipo 1 es muy importante porque ahora tenemos una nueva opción para estos pacientes más difíciles de curar, los que suelen tener niveles elevados de carga viral, fibrosis o cirrosis y trastornos metabólicos, que a la postre son la mayoría de los pacientes que vemos en consulta», ha afirmado el doctor Manuel Romero, director de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Digestivas del Hospital Universitario de Valme, en Sevilla.

Boceprevir está indicado para el tratamiento de la infección por hepatitis C crónica con genotipo 1, en combinación con peginterferón alfa y ribavirina, en pacientes adultos con enfermedad hepática compensada que no han sido tratados previamente o en los que la terapia había fracasado.

Así, «con boceprevir, los pacientes que han fallado a la terapia previa o que son nuevos en el tratamiento, pueden aumentar significativamente sus oportunidades de conseguir una curación virológica en comparación con la terapia estándar actual» ha explicado el doctor Rafael Esteban Mur, jefe del Servicio de Medicina Interna-Hepatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, de Barcelona.

Este nuevo tratamiento ha sido evaluado en 1.500 pacientes adultos en los ensayos clínicos de fase III para pacientes que no habían recibido tratamiento previamente o para aquellos en los que había fracasado el tratamiento previo.

EL TRATAMIENTO REDUCE EL VIRUS HASTA «NIVELES INDETECTABLES»

En ambos ensayos, «la adición de boceprevir a la terapia estándar actual aumentó significativamente la posibilidad de alcanzar niveles indetectables del virus, obteniendo de ese modo una Respuesta Viral Sostenida (RVS), que es el criterio principal de valoración de eficacia y que se define como el mantenimiento de niveles indetectables de ARN del VHC 24 semanas después de finalizar el tratamiento», ha destacado el doctor Mur.

En pacientes que habían fracasado previamente al tratamiento, boceprevir logró globalmente una tasas de RVS de entre un 59 por ciento y un 66 por ciento, y en aquellos que tuvieron niveles indetectables del virus entre las semanas 8 y 12 de tratamiento, un 89 por ciento de RVS.

Por su parte, en pacientes ‘naïve’ (que no habían sido tratados previamente) para la hepatitis C, boceprevir incrementó entre un 28 y un 31 por ciento las tasas de curación al conseguir una RVS de entre el 63 y el 66 por ciento, aumentando hasta el 96 por ciento en los pacientes no tratados que respondían a las 8 semanas de tratamiento, permitiendo en estos casos acortarlo a 28 semanas.

«Es posible acortar el tratamiento en cerca del 50% de los pacientes ‘naïve’ que hasta ahora tenían que mantenerlo durante un año y que ahora puede reducirse a seis meses», ha añadido el doctor Esteban Mur.

Boceprevir, asimismo, permite a los especialistas de individualizar el tratamiento en función del tipo de paciente y su respuesta al mismo.

BOCEPREVIR PERMITE INDIVIDUALIZAR EL TRATAMIENTO

«Gracias a la estrategia de ‘lead-in’, que consiste en administrar en las primeras cuatro semanas de tratamiento interferón pegilado y ribavirina y observar cuál es la tasa de respuesta viral, podemos individualizar el tratamiento. Aquellos pacientes en los que se consigue bajar un logaritmo la concentración del virus tienen más de un 80 por ciento de probabilidad de curación al añadir boceprevir a la terapia estándar. Por lo tanto, podemos decidir cuáles son los mejores candidatos para recibir este tratamiento, así como predecir el tiempo de duración del mismo», ha explicado el doctor Mur.

La individualización es importante en tanto en cuanto «cada paciente en el que conseguimos una RVS es un paciente en el que evitamos la progresión a cirrosis o cáncer y, así, optimizamos los recursos disponibles y reducimos los costes económicos asociados a la patología», ha indicado el doctor Romero.

MUCHOS PACIENTES NO SABEN QUE ESTAN INFECTADOS

Muchas de las personas que están infectadas por el VHC no lo saben y no son diagnositicados ni tratados, por lo que propagan el virus a otras personas sin su conocimiento.

El problema principal al que se enfrentan los especialistas que tratan la hepatitis C es que «es una patología prácticamente asintomática, que tarda muchos años en dar la cara. De ahí que sea ahora cuando estamos viendo un pico de pacientes que se infectaron en los años 60-70 y que ahora presentan una enfermedad hepática avanzada», ha explicado el doctor Manuel Romero, director de la Unidad de Gestión Clínica de Enfermedades Digestivas del Hospital Universitario de Valme, en Sevilla.

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