Defienden el uso de la profilaxis en enfermos autoinmunes en riesgo de embolia pulmonar

Cuando los pacientes son hospitalizados por un trastorno autoinmune, tienen un riesgo mucho mayor de sufrir una embolia pulmonar durante los siguientes 12 meses, por lo que la profilaxis podría estar justificada en estos casos, según las conclusiones de un artículo publicado por la revista ‘The Lancet’ y escrito por el doctor Bengt Zoller, del Centro de Investigación de Atención Primaria de la Salud de la Universidad de Lund y del Centro de Investigación Clínica del Hospital Universitario de Malmo, en Suecia, y sus colaboradores.

El tromboembolismo venoso es un problema de salud importante, por lo que la embolia pulmonar es una complicación potencialmente mortal; la embolia pulmonar es una enfermedad común cardiovascular y cardiopulmonar con una incidencia anual en los Estados Unidos de más de un caso por cada 1000 habitantes, y una tasa de mortalidad de más del 15% por ciento en los primeros tres meses después del diagnóstico, similar a la de infarto agudo de miocardio.

El estudio analizó a más de 500.000 pacientes ingresados en un hospital en Suecia entre 1964 y 2008 por cualquiera de los 33 desórdenes autoinmunes estudiados. Los tres trastornos autoinmunes más comunes fueron la artritis reumatoide, la tiroiditis de Hashimoto y la enfermedad de Graves. Otros, incluyen la psoriasis, la enfermedad crónica reumática del corazón, y la enfermedad de Crohn.

El riesgo general de embolia pulmonar durante el primer año, después del diagnóstico de un trastorno autoinmune, fue 6 veces mayor que para los pacientes sin un trastorno autoinmune. Todas las 33 enfermedades autoinmunes se asociaron con un aumento significativo del riesgo de embolia pulmonar durante el primer año después del ingreso.

Sin embargo, algunas enfermedades tienen un riesgo particularmente elevado de embolia pulmonar en comparación con los pacientes sin un trastorno autoinmune, por ejemplo, la púrpura trombocitopénica inmune (11 veces más riesgo), la poliarteritis nodosa (13 veces) y la polimiositis o dermatomiositis (16 veces).

El riesgo global disminuyó con el tiempo –a partir de 6 veces– al año de ingreso en el hospital. De hecho, durante el primer año el riesgo fue un 50 por ciento mayor durante el primer año, frente a un riesgo del 15 por ciento a los 5 años y, finalmente, un 4 por ciento más de riesgo 10 años más tarde. El riesgo fue mayor para ambos sexos y en todas las edades.

Según los autores, «los resultados muestran que los trastornos autoinmunes influyen en el riesgo de hospitalización por embolia pulmonar en hombres y mujeres de todas las edades que padecen alguna de las 33 enfermedades autoinmunes que se asociaron con un riesgo significativamente aumentado de tromboembolismo pulmonar, durante el primer año después del ingreso».

«Nuestros hallazgos también muestran que los trastornos autoinmunes, en general, debe ser considerados no sólo como trastornos inflamatorios, sino también como síndrome de hipercoagulabilidad (coagulación de la sangre). Creemos que la profilaxis podría estar justificada en pacientes ingresados con enfermedades autoinmunes, o por lo menos para los trastornos para los cuales el riesgo de embolia pulmonar es muy alto», según reconocen.

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