Mientras se cierran hospitales, se cobran medicinas y se recortan en prestaciones

El Tribunal Supremo obliga por primera vez al pago público del cambio de sexo

La Xunta de Galicia está obligada a planificar el tratamiento pre y postoperatorio de C.T.G.A. (Vigo, 1972), conocida como 'Charlotte Goiar'

El Tribunal Supremo obliga por primera vez al pago público del cambio de sexo
Charlotte Goiar. TB

El Tribunal Supremo ha dictado sentencia por primera vez a favor de una persona atrapada en un cuerpo de sexo ajeno y en contra de una comunidad autónoma que le ha vetado reiteradamente, desde hace seis años, el derecho que reclamaba a operarse con cargo a la sanidad pública.

Ahora la Xunta de Galicia está obligada a planificar el tratamiento pre y postoperatorio de C.T.G.A. (Vigo, 1972), conocida en las redes sociales desde las que batalla por la causa como Charlotte Goiar.

Además, deberá pagar íntegramente una complicada cirugía cuyo coste oscila entre 15.000 y 25.000 euros fuera de la comunidad, ya que en Galicia no existe (y esa era la razón que aducía la Consejería de Sanidad) ningún centro público habilitado para ello.

La sentencia llama la atención porque llega precisamente cuando se cierran hospitales, se cobran medicinas y se recorta en prestaciones médicas.

EL SÍNDROME DE HARRY BENJAMIN

Cuando Charlotte nació, sus padres no se esperaban el calvario por el que su hija iba a pasar a lo largo de su vida y el reto que tendría que superar para conseguir ser feliz y no sentirse discriminada.

Fue a los siete años cuando un psicólogo de su colegio diagnosticó un problema en esta viguesa. Aunque muchos puedan pensar que el hecho de nacer con un sexo que no se corresponde con la mentalidad del individuo se relacione directamente con la transexualidad, lo que Goiar padece no es exactamente eso.

Lo que esta mujer de 41 años sufre es el llamado Síndrome de Harry Benjamin, una enfermedad rara que se diagnostica en uno de cada cien mil niños nacidos y en la cual la diferenciación sexual a niveles neurológicos y anatómico no se corresponden de nacimiento, lo que lleva a un grave desajuste de la persona, que tiende a la ansiedad y la depresión .

Aunque Charlotte está en tratamiento controlado desde los 16 años, el hecho de vivir con un sexo que no se corresponde con su cerebro le ha puesto obstáculos y cerrado puertas a lo largo de su vida.

“No he conseguido ser feliz ni un día en toda mi vida”, afirma. Prefiere quedarse en casa con su madre -que la apoya desde el comienzo en su lucha- a salir de fiesta e intentar entablar relaciones, pues desde siempre ha sido marginada por la sociedad que le rodea. Ya en el instituto, según cuenta, sufría vejaciones por parte de alumnos y profesores, que le escupían y se reían de ella.

A la hora de buscar trabajo, más de lo mismo: se encontró con que le cerraban la puerta por el trastorno que padecía y que todavía le acompaña a día de hoy.

“Me han condenado, me han negado trabajos. A nivel personal, la discriminación me ha rodeado durante toda la vida”, asegura Goiar.

Pero es precisamente este sufrimiento el que ha llevado a Charlotte a luchar con una fuerza incesable por sus derechos, a gritar pidiendo una vida digna y que se le escuche y comprenda.

Desde 2005, esta viguesa ha trabajado en la divulgación de la enfermedad que padece a través de una página web que se ha convertido en un referente del activismo por el reconocimiento de esta patología intersexual.

Gracias a esta iniciativa, las personas con Síndrome de Harry Benjamin no se sienten solas e incomprendidas, y ven un atisbo de esperanza en la lucha por sus derechos.

Te puede interesar

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído