DEMASIADAS CONTRADICCIONES

La enfermera cae en tres renuncios que aclaran muchas cosas

Poco a poco comienzan a encajar las piezas del puzle. A medida que Teresa Romero cambia su versión de los hechos otra realidad comienza a tomar cuerpo y echa luz sobre la crisis del ébola

La enfermera cae en tres renuncios que aclaran muchas cosas
Teresa Romero.

Al principio de la crisis del ébola fue el caos. Nadie entendía cómo era posible que el virus se hubiera saltado a la torera los protocolos de seguridad hasta contagiar a una de las enfermeras que estuvo en contacto con los misioneros fallecidos, Miguel Pajares y Manuel García Viejo.

Si se habían cumplido a rajatabla las normas de seguridad ¿cómo es que Teresa Romero se había convertido en la primera contagiada de ébola fuera de África? Una mancha que dejaba a los pies de los caballos la Marca España y desataba el pánico por todo el país y parte del extranjero.

Tampoco salía muy bien parado el Ministerio de Sanidad ni la Comunidad de Madrid. ¿Cómo es posible que se dejara a Romero irse de vacaciones? ¿Cómo es posible que no se la ingresara hasta este lunes si acudió con síntomas al Hospital desde el día 30?

Las piezas comienzan a encajar

Ahora, tres días después de que se abriera la veda al pánico, parece que las piezas comienzan a encajar al tiempo que se desmonta el peligroso castillo de naipes y contradicciones de la enfermera temeraria, que a estas alturas ya ha cambiado de versión varias veces.

Mientras, el resto de personas ingresadas por seguridad (su marido, el ingeniero que estuvo en Nigeria y tres enfermeras) van dando negativo en los test de ébola consecutivamente. Una de las enfermeras en observación y el ingeniero que viajó a Nigeria han recibido incluso el alta médica.

Entonces ¿qué falló con Teresa? Sanidad comenzó a barajar la hipótesis de un fallo a la hora de quitarse el traje de protección y, tras mucho negarlo, Romero ha terminado confesando que pudo tocarse la cara con el guante. Atrás quedaron sus muchas declaraciones insistiendo en que había cumplido escrupulosamente el protocolo.

No es el único renuncio

Pero no es el único renuncio en el que se ha pillado a la enfermera. También aseguró en declaraciones a Las Mañanas de Cuatro de Jesús Cintora que se enteró de que tenía ébola por la prensa, a través de su móvil, porque no le informaron directamente. Algo que ha negado el director general de Atención al Paciente, Julio Zarco, que asegura que se lo contó en directamente a ella y a su esposo.

Eso por no hablar de que al médico de Atención Primaria que le diagnosticó una gripe y le recetó paracetamol (y que ha recibido un aluvión de críticas por ello) no le dijo en ningún momento que había tratado a un paciente con ébola, información ciertamente relevante cuando uno va al médico de cabecera con fiebre en esta época del año.

El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, se mostró rotundo en su comparecencia en la Comisión de Sanidad de la Asamblea al asegurar que la enfermera «ocultó» al médico que había estado tratando al misionero García Viejo y añadió que «pudo haber estado mintiendo» sobre su fiebre.

¿Sospechaba que estaba infectada?

En cuanto a las vacaciones de la paciente afirmó que quizá porque sospechaba que estaba infectada, «durante toda la semana prácticamne no salió de su casa», al tiempo que facilitó la relación de personas con las que estuvo en contacto: su marido, considerado «de alto riesgo», profesionales del Hospital Fundación de Alcorcón, profesionales y personas con las que coincidió en el centro de salud y dos peluqueras, «porque después de ir al medico se fue a la peluquería y la estuvieron depilando».

Según Rodríguez, «todas esas persona están bajo control», al tiempo que señaló que se les ha dado instrucciones de que se tomen la temperatura dos veces al día, y recordó que la fiebre que se considera de riesgo es de 38,6. «Esta paciente nunca superó esta cifra, también es verdad que a raíz de los resultados nos pudo haber estado mintiendo, pero eso lo pongo yo de mi cosecha, no lo podemos demostrar, me cuesta trabajo creer que lo hiciera», manifestó de forma muy crítica.

Sabiendo estos detalles, también queda ahora en entredicho que en su intento de hacer vida normal y tal vez deshacerse de las peores sospechas pusiera en peligro a los compañeros de las oposiciones a las que se presento, a los trabajadores de la ambulancia del SUMMA, a los sanitarios del Hospital de Alcorcón o las citadas peluqueras que le depilaron.

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