Gente de la tele

‘First Dates?: Los peculiares motivos para agrandarse las tetas de una comensal

Elena consideró necesario explicar nada más llegar las razones por las que se había operado los pechos

'First Dates?: Los peculiares motivos para agrandarse las tetas de una comensal
Elena llegó como un tornado al restaurante de First Dates. TV

Yo mirando las manos de un hombre puedo adivinar el tamaño de su...

Hay gente para todo. Y a la mitad la deben estar sacando en la tele estos días.

«Los solteros de First Dates llevan todo el día pensando solamente en enamorarse».

Así anunciaba en Twitter el programa de Cuatro su sesión de este martes. En efecto, mientras haya solteros obsesionados con «encontrar el amor» la permanencia del programa de Carlos Sobera está garantizada.

Siendo así, todo indicada a que tendremos First Dates para rato.

El gancho del programa está en la diversidad, en la amplia gama de parejas que intentan enamorarse delante de millones de españoles. Si el espectador pone Cuatro en busca de ternura y de parejas poniéndose ojitos, lo encontrará.

Si el espectador, que es lo más común, busca morbo, excentricidad y extravagancias, lo hallará con creces. Y van ya la friolera de 602 programas, una cifra de la que muy pocos formatos pueden presumir.

Estrenó la noche del martes Edurne, una teleoperadora madrileña de 42 años cuyos gastos amorosos se resumían en una premisa racial:

«Solo me gustan los chicos negros, mulatos…Los blancos no me gustan pero por una cuestión de piel, no por otra cosa».

Fueron dadivosos los guionistas de First Dates y le asignaron a Edurne a Pedro, un africano ibicenco de 37 años, que trabaja como operario en la isla. Tras un primer momento un tanto frío, Edurne y Pedro pasaron a la mesa para ver qué tal les iba durante la cena.

En principio parecía que sus exigencias cuadraban, pues ambos buscaban una relación larga y estable. Aunque la conversación fue agradable, Pedro se sinceró y dijo que «físicamente no me ha atraído nada, aunque me ha caído muy bien…Como pareja no tendría una segunda cita con ella, pero como amigos podemos quedar cuando quiera».

Poco después llegó al restaurante de First Dates Nati, una valenciana de 46 años, dependienta en un supermercado, que llevaba a gala «no decir nunca que no a nada…Luego igual me arrepiento, porque las cosas solamente pasan una vez».

Una chica tan echada para adelante no parecía muy apropiada para Nacho, un conquense de 47 años tímido y apocado y que reconoció que «nunca voy a ligar, nunca voy yo a hablar con las chicas porque me da verguenza».

No obstante, a Nati pareció encantarle Nacho desde el minuto 1, y no dudó en decir de él que «es un partidazo, es muy interesante y por lo que dice parece que media Cuenca es suya».

La cosa se resolvió según lo esperado, y los dos comensales acordaron tener una segunda cita para seguir conociéndose.

Una de las concursantes más peculiares de la noche fue Elena, una esteticista madrileña de 26 años cuya presentación ya fue bastante impectante:

«Mi madre siempre me dice que me tape pero no me da la gana. A mi me gusta ir enseñando, ir muy explosiva y que todos me miran».

Acto seguido consideró oportuno revelar que se había operado el pecho y enumeró los motivos:

«Yo he ligado con pechos, sin ellos…Y he ligado mucho, pero decidí operármelos y ahora estoy mucho más segura y confiada en mí misma».

También explicó ante las cámaras un don que le había sido dado y que no está al alcance de cualquiera:

«Yo mirando las manos de un hombre puedo adivinar el tamaño de su…».

Su pareja fue Marco, un armario de gimnasio sevillano y cubierto de tatuajes.

«Yo también llevo tatuajes», se sorprendió Elena, «tengo mi propia cara tatuada».

La conversación empezó animada, hablando cada cual de sus gustos, costumbres y de lo que esperaban en la vida. Antes de irse a la sala para tomar la decisión, Marco y Elena acabaron besándose apasionadamente nada más terminar de cenar.

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