Salud

Te enseñamos a controlar el hambre emocional

Te enseñamos a controlar el hambre emocional
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Un deseo de llenarte con algo

El hambre emocional aparece de repente, no la sientes en el estómago, más bien es un deseo o sensación de llenarte de algo. Tienes antojo por un alimento en concreto. Tiene que ser ahora, satisfacer esa necesidad se hace inmediato. Continúas comiendo mucho después de estar saciada físicamente. Te sientes culpable, avergonzada y mal contigo misma al terminar. Sigues pensando en la comida mucho tiempo después, en cómo compensar, en qué calorías vas a reducir, en el siguiente antojo. «Parece fácil de distinguir pero no lo es tanto. Por eso es muy recomendable entender el estómago como un depósito de gasolina, porque al final el estómago solo entiende de volúmenes», explica la psicóloga y nutricionista Itziar Digón.

Para saber diferenciar una de otra, esta experta propone prestarse atención: cerrar los ojos e intentar sentir el estómago para saber cuánto de lleno o vacío está el depósito en ese momento. «Si te sientes lleno y a la vez sientes ganas de comer, eso es hambre emocional, porque no necesitas gasolina en ese momento. Con la física, la sensación es de vacío. Llega poco a poco y se conforma con cualquier gasolina saludable, mientras que la emocional llega con urgencia y es caprichosa, no le vale una manzana, quiere dulce o cualquier otro capricho», explica Digón, según recoge elconfidencial.

¿Cómo combatirla?

Pues una vez que te has autoanalizado y estás convencido de que quieres trabajar en esta problemática, Urizarbarrena recomienda:

1. Empieza a darte cuenta de lo que te ocurre cuando comes de forma emocional. Detente antes de empezar y respira profundamente. Este simple gesto te permitirá crear un espacio dentro de ti y responder a la pregunta: ¿qué es lo que de verdad quiero saciar?

2. Aprende a estar presente. Sintoniza con tu cuerpo y con tu estómago y cuestiónate: ¿tengo hambre de verdad? ¿Necesito un segundo plato? ¿De verdad me apetece esto? ¿Tengo la necesidad de terminar todo lo que tengo delante?

3. Mantente hidratado: beber agua nos ayuda a no confundir la sensación de sed con el vacío que provoca el hambre física.

4. Muévete, pon tu atención en otro lugar y deja que la sensación pase, puedes ponerte a cantar, a bailar, salir a dar un paseo o escribir cómo te sientes.

5. Otra opción diferente, pero también muy efectiva es mantenerte ahí mientras la necesidad de comer ese algo permanece, obsérvate y observa tu cuerpo. Si te quedas el tiempo suficiente, verás que la urgencia se va y la sensación de haberlo afrontado sin comer, te llenará de fuerza y autoestima.

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