Salud

La bóveda de Svalbard: nuestro salvavidas ante una catástrofe global

La bóveda de Svalbard: nuestro salvavidas ante una catástrofe global
Bóveda de Svalbard Wikimedia Commons

Las 5 extinciones masivas que ha tenido la historia de la vida Tierra nos dicen que solo una cosa es segura: todas las especies eventualmente mueren. No existe razón para creer que nosotros, homínidos sin pelo que creen ser inteligentes porque desarrollaron smartphones, no sigamos la misma suerte.

Por eso, diversos grupos de personas se han interesado en tener planes de contingencia en caso ocurra uno evento catastrófico ocurra. Unos quieren ir a Marte y poblar el Sistema Solar, y otros prefieren cuidar de los recursos que tenemos aquí mismo en la tierra. Una de esas ideas es la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, según recoge Victor Román, N+1.

Abierta por el gobierno noruego en febrero de 2008, la Bóveda del Fin del Mundo (como también se le conoce) es la más grande de su tipo en el mundo. Su construcción costó aproximadamente 8.8 millones de dólares y actualmente almacena más de 930.000 muestras de semillas (a febrero del 2017) de un total de 64 bancos de semillas de todo el mundo y representa aproximadamente el 40% de la diversidad genética en los bancos de semillas del mundo.

Situado a unos 1.300 kilómetros por encima del círculo polar ártico en la isla de Spitsbergen y construido profundamente en la ladera de una montaña, la bóveda aprovecha el permafrost para proteger el futuro suministro de alimentos al albergar duplicados de la diversidad de cultivos de todo el mundo. Su principal objetivo es preservarlas en caso lo impensado ocurra.

Cada país donante retiene su derecho y control sobre sus propias semillas, que se almacenan a -18° a través de un sistema de cajas negras, según el cual el depositante es el único que puede retirar semillas así como abrir las cajas. Su estratégica ubicación hace que sea capaz de resistir terremotos, impactos de bombas nucleares y demás desastres. En caso algo así ocurra, la temperatura fuera de la bóveda de -3° permitiría que el material biológico sobreviva.

A pesar de su supuesta resistencia, la Bovedad de Svalbard ya ha sido puesta a prueba. En mayo del año pasado, las altísimas temperaturas durante el invierno boreal hicieron que el agua derretida y producto de las lluvias chorree hacia el túnel de entrada de la base biológica.

Afortunadamente, el agua no llegó hasta la bóveda en sí misma, y las semillas permanecieron seguras. Sin embargo, esto hizo cuestionar la capacidad de la bóveda para sobrevivir a catástrofes. Por ello, los trabajadores comenzaron a monitorear las condiciones las 24 horas del día.

Los administradores de la bóveda ahora están esperando a ver si las temperaturas más altas del invierno superan las del 2017. En todo caso, están tomando precauciones, incluyendo trabajos importantes para impermeabilizar el túnel de 100 m de largo y cavar trincheras en la ladera de la montaña para canalizar el agua de deshielo y la lluvia. También han quitado el equipo eléctrico del túnel que produce algo de calor.

El archipiélago de Svalbard, del que forma parte la isla de Spitsbergen, se ha calentado rápidamente en las últimas décadas, según Ketil Isaksen, del Instituto Meteorológico de Noruega. «El Ártico y especialmente el Svalbard se calientan más rápido que el resto del mundo. El clima está cambiando drásticamente y estamos todos sorprendidos», dijo en ese momento Isaksen a The Guardian.

Así mismo, en Setiembre del año pasado la guerra en Siria, ocasionó que se retirase por primera vez semillas de la bóveda desde que fue inaugurada en 2008. Trigo, cebada y pastos adaptados a las regiones secas, fueron retiradas por investigadores en Medio Oriente. El objetivo fue reemplazar las semillas en un banco de genes cerca de la ciudad siria de Alepo, que fue dañada por la guerra civil.

Variedades de los cultivos básicos más importantes del mundo, entre ellos semillas de papas peruanas, se han almacenado en las profundidades del hielo del Ártico, según informes de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y de todo corazón esperamos que este seguro nunca tenga que ser usado.

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