EEUU cree que son las culpables de su tasa de obesidad

Los refrescos con azúcar, más caros que las bebidas dietéticas

Podrían costar hasta un 20% más que actualmente

Quieren imponer un nuevo impuesto de un céntimo de dólar por cada onza, lo que se traduce en una subida del 15% o el 20%

Si le gustan los refrescos azucarados, ya puede empezar a ahorrar. En Estados Unidos siguen empeñados en menospreciar la libertad y la privacidad de los consumidores. Pero dicen hacerlo por el bien de la población, que necesita ayuda exterior para acabar con la obesidad.

La última propuesta la ha realizado un grupo de científicos y expertos en nutrición de las Universidades de Yale y Harvard. En un artículo del «New England Journal of Medicine» acusan directamente a los fabricantes de refrescos con azúcar de ser los principales responsables del sobrepeso que asuela al país. Para acabar con él, quieren imponer un nuevo impuesto de un céntimo de dólar por cada onza (28 gramos), lo que se traduce en una subida del 15% o 20% en el precio final de estos productos.

Lo tienen todo calculado. La aplicación de esta tasa le ahorraría a un consumidor medio (el que beben medio litro al día) unas 174 calorías. También proporcionaría unos ingresos al Estado de 10.000 millones de dólares que, según ellos, deberían destinarse a la financiación de la reforma sanitaria que ya está en marcha.

En Estados Unidos todavía es una propuesta, pero en Islandia ya tiene rango de ley. Desde el pasado mes de Septiembre, los consumidores de refrescos azucarados tienen que pagar un gravamen del 24,5%, esto es, un 17,5% más que los que prefieren los dietéticos.

Para evitar que esto pueda llegar a ocurrir, la industria alimentaria norteamericana ya ha movido ficha. Lo ha hecho mediante la creación de una organización llamada «Americanos Contra los Impuestos sobre la Comida», que se define en su página web como «una coalición de ciudadanos preocupados opuestos a las propuestas gubernamentales de incrementar los impuestos sobre comida y bebida».

Otros no sólo están preocupados por la subida del precio, sino que llaman la atención sobre la posible paralización del sector y la intromisión del Gobierno en su privacidad. En palabras de Nelson Eusebio, codirector de esa coalición y director de la Asociación:

  • «Es injusto que el Gobierno le diga a los ciudadanos cómo y cuándo deben comer. Y además, hasta el momento nadie ha podido probar que haya una relación entre los refrescos azucarados y la obesidad. Hay muchachos flacos que también consumen esas bebidas».

 

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