El ruido del tráfico rodado aumenta el riesgo de ictus en los mayores, según estudio

La exposición al ruido de una carretera con tráfico puede aumentar el riesgo de ictus, en particular para aquellos con 65 años o más, según un estudio del Instituto de Epidemiología del Cáncer de Copenhague en Dinamarca que se publica en la edición digital de la revista ‘European Heart Journal’. El estudio es el primero en investigar los vínculos entre el ruido del tráfico y el riesgo de ictus y muestra que cada 10 decibelios más de ruido aumentaba en un 14 por ciento el riesgo de ictus entre los 51.485 participantes del estudio.

Los investigadores descubrieron que las personas de menos de 65 años no tenían un mayor riesgo de ictus, sin embargo, el riesgo aumentaba en un 27 por ciento por cada 10 decibelios de ruido de tráfico en los que tenían 65 años o más. Además, en los más mayores descubrieron que existía un umbral límite de aproximadamente 60 decibelios a partir del que el riesgo de ictus parecía crecer incluso más.

Según explica Mette Sorensen, responsable del trabajo, «nuestro estudio muestra que la exposición al ruido de tráfico parece aumentar el riesgo de ictus. Estudio previos han vinculado el ruido de tráfico con un aumento en la presión sanguínea y ataques cardiacos y nuestro estudio se añade a la evidencia acumulativa de que el ruido del tráfico puede causar una variedad de enfermedades cardiovasculares. Estos estudios subrayan la necesidad de realizar acciones para reducir la exposición de la población al ruido».

El estudio se basó en el estudio danés ‘Dieta, Cáncer y Salud’, que reclutó a 57.053 personas de entre 50 y 64 años en las áreas de Copenhague y Aarhus entre 1993 y 1997, a los que se siguió durante 10 años y entre los que se registraron 1.881 ictus en este periodo.

En el momento de incorporarse al estudio, un 35 por ciento de estos participantes estaban expuestos a niveles de ruido superiores a los 60 decibelios y el 72 por ciento vivía en la misma dirección durante el periodo de estudio. La estimación más baja de exposición al ruido en los participantes era de 40 decibelios y la más alta de 82 decibelios.

«Si asumimos que nuestros descubrimientos representan el riesgo real y la asociación entre el ruido de tráfico y el ictus es causal, entonces, un ocho por ciento de todos los casos de ictus y el 19 por ciento de los casos en los mayores de 65 años podría atribuirse al ruido del tráfico», señala la investigadora.

Sin embargo, la población de estudio vivía sobre todo en áreas urbanas, por lo que no representa a la población total en términos de exposición al ruido de tráfico. Además, el estudio es epidemiológico, por lo que no puede mostrar que el ruido de tráfico sea la causa del mayor riesgo de ictus, sólo que existe una asociación. Se desconoce el mecanismo por el que el ruido podría aumentar el riesgo de una variedad de problemas cardiovasculares.

Según añade Sorensen, los mecanismos implicados son probablemente los mismos que intervienen en la relación entre ruido e hipertensión y ataques cardiacos, a saber que el ruido actúa como un estresor y altera el sueño, lo que da lugar a una mayor presión sanguínea y tasa cardiaca, además de mayores niveles de hormonas del estrés. En conjunto, todo ello podría aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares».

Además, las personas mayores tienden a tener patrones de sueño más fragmentados y son más susceptibles a las alteraciones del sueño. «Esto podría explicar por que la asociación entre el ruido de tráfico y el riesgo de ictus se observó sobre todo en los más mayores», concluye la investigadora.

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