Mariscos, pescados, frutas y frutos secos son los alimentos que ocasionan más reacciones en adultos, explican los alergólogos Ariel Callero y Cristina González

Expertos advierten del incremento de las alergias alimentarias en los últimos años

En los niños esta patología está vinculada al consumo de huevos y leche y suele desaparecer en buena parte de

Alrededor del 17% de la población europea presenta en algún momento de su vida algún episodio de alergia alimentaria, una patología que ha experimentado un incremento en los últimos años como consecuencia de la cada vez mayor oferta de alimentos a los que se tiene acceso, advierten los alergólogos de Hospital Parque Ariel Callero y Cristina González.

Señalan que esta enfermedad se manifiesta mediante reacciones adversas de base inmunológica ante el consumo de determinados alimentos, que se pueden traducir en síntomas leves, como la urticaria, mientras que en otros puede llegar a dificultar la respiración o generar episodios de anafilaxia.

Los mariscos y pescados, junto a frutas como el melocotón, el kiwi y la fresa y los frutos secos son los principales productos que ocasionan este tipo de reacciones en los adultos, explican, mientras que en el caso de los niños las alergias se derivan del consumo de huevo y leche preferentemente.

Ariel Callero y Cristina González explican que la principal medida ante la presencia de una alergia alimentaria se centra en la erradicación del consumo del producto que la origina. Asimismo, ante ingestas accidentales se recomienda acudir al alergólogo para que valore el impacto de la reacción y se pueda determinar un tratamiento a través de antihistamínicos, corticoides y, en casos más graves, adrenalina.

Señalan que en el caso de las alergias a frutas, se está aplicando una nueva terapia de desensibilización a la proteína del melocotón en pacientes seleccionados, considerada como modelo de las proteínas transportadoras de lípidos, que son las que tienen mayor peso en la generación de alergias alimentarias, al mismo tiempo que son las que presentan una mayor resistencia y ocasionan reacciones de mayor gravedad. Para ello, se recurre a la aplicación de vacunas sublinguales.

Por otro lado, las alergias alimentarias en niños se detectan cuando empiezan a introducir dichos productos en su alimentación y lo más habitual suele ser que la superen antes de los cuatro años, afirman los alergólogos de Hospital Parque.

En estos casos se adoptan las mismas medidas que en el caso de los adultos, que pasan por eliminar dichos productos de la dieta, realizar un seguimiento de contactos accidentales, analítico para detectar la presencia de inmunoglobulina E específica en sangre ante la presencia de los alérgenos, pruebas en la piel con los alimentos implicados y así, valorar su reintroducción.

Si la alergia persiste, se valora iniciar un proceso de desensibilización mediante la introducción de dosis progresivas de dichos alimentos bajo supervisión alergológica en estos niños. Apuntan que este proceso conlleva la aparición de reacciones controladas con el fin de generar una tolerancia forzada al alimento. Con ello se pretende normalizar el consumo del producto y evitar que puedan surgir reacciones potencialmente graves con productos que lo contengan.

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