El plástico se descubrió en el siglo XIX, pero su uso generalizado y su producción a gran escala comenzaron en el siglo XX.
Ya ha sido a la vez una bendición y una maldición.
Bendición porque su versatilidad y fácil producción han facilitado la existencia a muchos millones de personas.
Maldición porque su uso desmedido ha generado problemas ambientales graves, casi trágicas.
- Descubrimiento: El plástico fue descubierto en 1907 por Leo Baekeland, un químico belga, quien creó el primer plástico sintético llamado baquelita. La baquelita se utilizó en una variedad de aplicaciones, como aislantes eléctricos y componentes de productos de consumo.
- Uso para envasado: El uso de plástico para envasado comenzó a expandirse significativamente después de la Segunda Guerra Mundial, con la introducción de plásticos como el polietileno y el polipropileno. Estos plásticos son versátiles, ligeros y económicos, lo que los hizo ideales para envases de alimentos y otros productos.
Riesgos para el planeta:
- Contaminación ambiental: El uso masivo de plásticos ha llevado a una grave contaminación ambiental. Los plásticos son resistentes a la degradación y pueden permanecer en el medio ambiente durante cientos de años, lo que lleva a la acumulación de desechos plásticos en océanos, ríos, bosques y otros ecosistemas.
- Amenaza para la vida marina: Los plásticos en los océanos y mares pueden ser ingeridos por la vida marina, causando daño e incluso la muerte de animales como tortugas, aves marinas y peces. Además, los microplásticos, fragmentos pequeños de plástico, pueden ingresar a la cadena alimentaria, afectando a los organismos y potencialmente llegando a los humanos.
- Consumo de recursos: La producción de plásticos requiere recursos naturales, como petróleo y gas natural, lo que contribuye a la agotación de estos recursos finitos y la emisión de gases de efecto invernadero durante la fabricación.
Curiosidades sobre el plástico:
- La palabra «plástico» proviene del griego «plastikos», que significa «capaz de ser moldeado o modelado».
- Se estima que más de 8.3 mil millones de toneladas de plástico se han producido desde su invención, y gran parte de ese plástico aún existe en alguna forma en la Tierra.
- El plástico se utiliza en una amplia variedad de aplicaciones, desde envases y juguetes hasta componentes de automóviles y dispositivos médicos, lo que demuestra su versatilidad.
- La reciclabilidad del plástico varía según el tipo. Algunos plásticos, como el PET (utilizado en botellas de agua), son más fáciles de reciclar que otros.
EL LAMETAZO AL INODORO
Rellenar de agua las botellas de plástico suele ser una práctica bastante común, que ayuda a no consumir excesivas dosis de un material que es tan perjudicial para nuestro planeta, además de suponer un ahorro muy significativo para nuestro bolsillo en épocas de calor.
Sin embargo, esta costumbre podría tener consecuencias muy perjudiciales para nuestra salud.
Los más exagerados llegan a decir que beber agua durante una semana de la misma botella podría ser el equivalente a lamer la taza del inodoro.
Para hacer esta afirmación, los fanáticos del medio ambiente se agarran a un estudio de ‘treadmillreviews.net‘, que analizó las botellas de plástico que un atleta había rellenado de agua durante una semana.
Los resultados mostraron que una de las botellas que había reutilizado tenía más de 900.000 unidades de bacterias por centímetro cuadrado, es decir, más de las que tiene la tapa de un váter estándar.
Además, los investigadores descubrieron que el 60% de los gérmenes hallados eran capaces de enfermar a cualquier persona.
Un descubrimiento que justificaría algunas de las enfermedades bacterianas que contraemos durante el año de forma completamente aleatoria.
Pero esto no fue todo.
Además del hecho de ser antihigiénicas, la publicación hace referencia a otro estudio que revela que hay un montón de productos químicos perjudiciales para la salud en el plástico que son liberados cuando este se rompe o se desgasta por el uso frecuente.
En este sentido, la doctora Marilyn Glenville contó a la revista que estos químicos pueden, por ejemplo afectar, a la ovulación y aumentar los problemas hormonales, así como elevar el riesgo de padecer endometriosis y cáncer de mama.
