Exige poco y ofrece mucho

La vaca gallega que tiene mejor carne que la de Kobe y está en peligro de extinción

Una cornamenta espectacular destaca sobre un cuerpo de escasa envergadura

La vaca gallega que tiene mejor carne que la de Kobe y está en peligro de extinción
vaca cachena RS

Descrita por su dieta como "mitad cabra, mitad vaca", su carne es tan preciada como el kobe

La cachena no es una vaca cualquiera. Y no es que dé leche merengada ni sea muy salada (más bien resulta huidiza y tontorrona), sino que su peculiaridad estriba en sus cortes -jugosísimos y todavía grandes desconocidos- que se van abriendo paso en las parrillas y planchas de los templos culinarios del país.

Ha sido la cachena la gran olvidada. La menos rentable. La de breve estatura y tímida en báscula: 400 kilos las hembras, 600 los machos. Aunque su nombre signifique pequeña en gallego y sólo se distancia 122 cm del suelo, destaca su impresionante cornamenta. Unas astas altivas, abiertas en forma de lira, en ocasiones retorcidas, galludas a decir de los autóctonos, según recoge Javier Caballero en Expansión.

El sorprendido visitante suele preguntar si viajaron desde una tribu watusi o desde Texas hasta establecerse en estos prados verdes, cuando resulta que son más gallegas que los grelos. No obstante, pastar siendo la más diminuta de las razas bovinas sobre el planeta Tierra no ha eximido a las cachenas del desfiladero de la extinción.Animado por el plan de expansión de la Xunta que subvencionaba su cría, Figuera se metió de lleno con las cachenas. Se cifran en algo más de 50 las que ostenta en estos terrenos de Abegondo, para un total de 200, contando las que pastan en otra finca en Villalba (Lugo).


El milagro

La cabaña de este madrileño de 46 años forma parte de las 150 ganaderías que hay en España: 140 en Galicia, siete en Castilla y León, dos en Extremadura (concretamente en la comarca de La Vera, con unas condiciones meteorológicas y orográficas muy parecidas a Galicia) y una en Asturias. Hace unos pocos años sólo quedaban 300 reses. En el municipio de Entrimo (montes orensanos de Olelas) en 1987 sobrevivía un contingente de 100 ejemplares, en manos de tres familias, a la espera de un milagro. Y el milagro fue saltando a otras localidades como Lobios y Muíños, Quintela de Leirado, Calvos de Randín… Dedicación, exaltación racial y regional que no cesó para promulgar un sabor desconocido.

Ahora andan por las 4.000 y pico el total de cachenas españolas, según los libros genealógicos que maneja Boaga, la Federación de Razas Autóctonas de Galicia. El sello distintivo que le ha otorgado esta institución ha elevado sus ventas y su eco mediático. «Su carne no tiene nada que envidiar a otras razas, incluso las supera. Hasta el queso que da su leche es riquísimo, picante y con regusto a monte», remarca Figuera, quien ha celebrado en las campas de su pazo -habilitado para bodas y eventos de alto copete- varias jornadas gastronómicas donde ha dado a conocer las bonanzas de la raza.

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