Los adquirimos pensando que están elaborados con cierto animal por su aspecto, empaquetado o color, pero la realidad es otra muy distinta

Los ocho alimentos que no comprarías más en el supermercado si supieses de qué están hechos

Los ocho alimentos que no comprarías más en el supermercado si supieses de qué están hechos
Alimentos ultraprocesados YT/Imagen ilustrativa

Hay que andarse con ojo para que a uno no le den gato por liebre, aunque la cosa en este caso no van tan lejos, pero sí cruza ciertas fronteras que a muchos consumidores les llenará de perplejidad y preocupación.

La lista de alimentos ‘sospechosos’ que no son lo que parecen es la siguiente, según la revela ‘El Español»:

El paté no está hecho con hígado de pato

Por lo general, la gente cree que todos los patés están hechos con hígado de pato, pero la realidad no es esa. Este producto se obtiene de la mezcla de varias vísceras animales (vaca, cerdo o pollo) a las que se añaden harina, especias, leche y conservantes. Sin embargo, a esta mezcla solo se le añade un poco de hígado para dar sabor.

Cabe destacar que el foie gras si está hecho íntegramente de hígado de pato, oca o ganso.

‘Calamar’ hecho con pota

Cuando vamos a la sección de congelados del supermercado y compramos lo que creemos que son calamares a la romana, realmente son pota. Aunque es un producto parecido, realmente se trata de otro molusco del cual se saca un producto más grande y más duro.

Para dar el mismo aspecto que los calamares se somete a la pota a un procesado con agua y fosfatos para hacerlas más tiernas y blanquearlas. Son considerablemente más baratas que el calamar y, aunque se vendan frescas, lo habitual es que sean descongeladas, según la OCU.

Las gulas son surimi

A pesar de su nombre, no debemos confundir las angulas (delicatessen proveniente de la cría de la anguila) con su sucedáneo.

Las angulas poco tienen que ver con el pescado, realmente son surimi. Este producto se obtiene desmenuzando filetes de pescado blanco, con los que se forma una pasta a la que se le añaden condimentos hasta imitar el marisco.

Los palitos de cangrejo que no llevan cangrejo

El caso de los palitos de cangrejo es tal vez uno de los que más llevan al engaño. Estas barritas alargadas de color rosáceo y blanco parece que están elaboradas con carne de cangrejo, pero no es así.

El ingrediente principal que las integra es el surimi (igual que las gulas).

Las patatas Pringles no son patatas

En el año 2008 el Tribunal Supremo de Gran Bretaña sentenció que no eran patatas fritas, ya que contenían menos de un 50% de este alimento. Así, lo que más contienen son harinas y están fabricadas de una masa que también contiene colorantes, aditivos, grandes cantidades de sal y aromas.

Las salchichas puede contener cualquier resto de animal

Las salchichas se fabrican con una mezcla de carnes que pueden provenir de cualquier resto de animales, desde el cerdo a la gallina.

Pueden añadir el estómago y el hocico del cerdo, además del morro e hígado de la vaca, o el instestino del cordero. También se les añaden una gran cantidad de potenciadores de sabor, colorantes, mucha sal y agua fluorada para darles su textura cremosa. Del mismo modo, se les pone almidón, jarabe de maíz, colorante rojo, sodio y polifosfatos.

El pavo en lonchas no es pavo

El típico pack de fiambre que compramos en el supermercado -sin fijarnos más allá de que pone pavo- tan solo contiene alrededor de un 60% de este ave, el resto son elementos añadidos que nada tienen que ver con este embutido y tampoco son saludables.

La gelatina es colágeno de tejido de animales

El polvo que se le añade agua para después convertirse en lo que comemos, se obtiene a partir de una mezcla de colágeno de tejido de animales (piel o huesos triturados de cualquier parte del cuerpo), que se lava con productos ácidos hasta que queda como resultado la oseína.

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