La cerveza es de gordos y da resaca

La última moda entre los millennials: alcohol que no sabe a alcohol y con menos calorías

Cosas modernas. White Claw, un agua con gas con sabor a cereza, lima o mango, con 5º de alcohol, está arrasando en el mercado de Estados Unidos.

Agua con gas… y alcohol. Esta es, según ha llegado a afirmar The Washington Post, la “bebida del año” en EEUU. Un producto que, aunque no es nuevo (se introdujo en el mercado en 2013), ahora arrasa entre los millennials del país comercializado bajo marcas como White Claw, Bon&Viv o Pura.

La bebida, que se distribuye en latas y que rápidamente consigue agotarse en los bares y en los estantes de los supermercados norteamericanos, es ligeramente gasificada y aromatizada con frutas, por lo que siete años después de su lanzamiento ya existen sabores para todos los gustos. Sea de cereza, lima o mango (solo por citar algunos) suele contener entre un 4% y un 6% de alcohol procedente de azúcares fermentados y quienes la han probado aseguran que, aunque su sabor es sutil, recuerda al vodka mezclado con un refresco.

Salió en mercado en 2016, se agota en supermercados y bares, y se ha convertido en un fenómeno viral entre el público menos esperado: los jóvenes blancos recién llegados a la universidad, amantes de la fiesta y, hasta hace muy poco, de acabar inconscientes bebiendo cerveza y Jägermeister, según recoge Miguel Ayuso en directoalpaladar.

 

Según un estudio de Nielsen, las ventas del agua con gas con una pizca de alcohol han crecido un 210 % en un año y, aunque grandes marcas como Smirnoff o Corona venden sus propias versiones de la bebida, White Claw es, de largo, la más popular. Sus ventas han aumentado un 320%.

El cambio de gusto entre los jóvenes bebedores es una tendencia mundial que, aunque más tímidamente que en Asia o América, también está llegando a Europa. Los últimos millenial, y los primeros postmillenials, que están llegando a la mayoría de edad, no beben litronas de cerveza ni calimocho: quieren cócteles o refrescos de sabor agradable y, a ser posible, con menos calorías.

Este último ha sido uno de los grandes reclamos de White Claw. Una lata de 12 onzas (el equivalente a unos 33 cl) tiene 100 calorías y 2 gramos de carbohidratos. En comparación, una cerveza tiene 142 calorías y 11 gramos de carbohidratos. Y, aunque su contenido alcohólico es similar, es mucho menor que el de las bebidas más parecidas que existían hasta ahora, los cócteles ya preparados. En definitiva, se puede beber como si fuera cerveza, pero sin serlo. La idea de que no da resaca, que está basante extendida, es un invento. Pero también funciona como reclamo.

Una bebida viral
Pero el boom de White Claw en lo que va de verano no tiene que ver solo con un cambio de los gustos entre el público joven, sino también con una acertada estrategia de marketing.

En Estados Unidos llevan tiempo vendiéndose con mucho éxito aguas con gas y sabores pretendidamente “naturales” como Four Loko y LaCroix. Su éxito ha sido enorme entre los millenial, pero sobre todo entre las mujeres. Como apunta Stacey Ritzen en The Daily Dot, White Claw ha dado en la diana añadiendo alcohol y, de paso, quitando a una bebida de este tipo el sambenito de “femenina”.

 

De la noche a la mañana White Claw se ha hecho popular entre lo que los medios estadounidenses conocen como la “bro culture”: jóvenes de clase media-alta, pretendidamente heterosexuales, en su inmensa mayoría blancos (pero que juegan a hablar como negros), que se juntan en las hermandades universitarias y visten ropa deportiva.

A la popularidad lograda entre esta gran subcultura ha ayudado mucho el apoyo a la bebida de cómicos como Trevor Wallace, que lanzó una supuesta parodia de White Claw en Youtube el pasado 25 de junio que lleva ya más de dos millones de visualizaciones. El lema “Ain’t no laws when you’re drinking Claws” (“No hay leyes cuando bebes Claws”) se ha convertido en una especie de broma viral autoparódica entre quienes compran como locos la bebida.

La empresa también ha sabido realizar publicidad convencional en los sitios adecuados, los epicentros de la bro culture como es el festival de Coachela, donde la bebida se proocionaba en cada esquina. Internet ha hecho el resto: la bebida se ha convertido en protagonista de incontables memes, que la han hecho cada vez más popular.

No cabe duda de que el fenómeno White Claw es netamente estadounidense, pero ya sabemos cómo funciona esto: la tendencia llegará más pronto que tarde a España, y es que va en la línea de los movimientos que la todopoderosa industria de los refrescos está realizando a nivel mundial. La última moda en Japón tiene mucho que ver con esto: bebidas transparentes, con cero calorías, que parecen más saludables que las bebidas que imitan (como puede ser la cerveza).

Cada vez somos más conscientes del impacto que el consumo de azúcar y alcohol tiene sobre nuestra salud, y los jóvenes quieren seguir bebiendo, pero de otra forma. White Claw es a la cerveza lo que el vapeo al tabaco. Que sea realmente una alternativa más saludable es harina de otro costal.

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