¿Carne roja sí o no? Esto es lo que dicen los expertos

¿Carne roja sí o no? Esto es lo que dicen los expertos
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En cuanto a las razones por las que el abuso de carne roja no es saludable, las causas no están del todo claras, según ha narrado Lurueña a este medio. No obstante, sí que existen algunas teorías al respecto. “No creo que se pueda decir categóricamente que la carne roja es perjudicial para la salud”, aclara. “Se podría decir que un consumo excesivo parece asociarse a un aumento del riesgo de sufrir determinadas enfermedades como cáncer colorrectal y trastornos cardiovasculares”, según recoge el autor original de este artículo Azucena en Hipertextual y comparte Paula Dumas para Peridista Digital.

Entre las razones que se barajan, destaca su contenido en hierro hemínico, que favorece la formación de compuestos dañinos para el intestino, la aparición de sustancias tóxicas con su cocinado a alta temperatura, la influencia de la microbiota intestinal y la existencia de factores genéticos individuales que condicionen la forma en que cada persona metaboliza la carne. Además, es importante tener en cuenta que si alguien abusa de los productos cárnicos posiblemente lo haga desplazando otros alimentos mucho más saludables, como la fruta y las verduras, que además contribuyen en la prevención del cáncer.

Estudios en nutrición: una tarea complicada
Ya lo explica Lurueña en un hilo de su cuenta de Twitter. La metodología en este tipo de estudios es complicada, por la dificultad para comprobar los efectos de un alimento concreto en la salud de una persona.

En el caso de la carne, por ejemplo, no es ético pedir a alguien que se alimente a base de carne roja, para “esperar a ver qué pasa”. De forma muy simplificada, lo que se hace es llevar a cabo un seguimiento de personas, comprobar si la incluyen voluntariamente en su dieta y, en ese caso, determinar qué proporción de ellos desarrollan problemas de salud como el cáncer. El problema es que se deben tener en cuenta también otros factores que pueden haber influido.

Por ejemplo, es posible que una persona que fuma varios cigarrillos diarios y toma carne roja ocasionalmente desarrolle un tumor, pero con gran probabilidad se deberá al tabaco. Pasa lo mismo con otros agravantes, como el sedentarismo o el consumo de alcohol. Aunque a veces es difícil discernir qué agentes están causando un empeoramiento en la salud del individuo, se intenta tener todos en cuenta, para considerar cada efecto de forma independiente. Ahora bien, ¿qué diferencia a este último estudio del resto?

La mayor crítica hacia él por parte de la comunidad científica proviene de que sus conclusiones no se corresponden con los metaanálisis en los que se basa, como cuenta el nutricionista Juan Revenga en un artículo para El Comidista. Todos ellos apuntan a que un consumo elevado de carne roja se relaciona con un empeoramiento de la salud, tanto a nivel cardiometabólico como de probabilidad de contraer un cáncer. Sin embargo, la recomendación final del estudio es que no hay evidencias suficientes para considerar que se deba disminuir el consumo de este producto. También se critica que la metodología utilizada es útil en estudios de intervención, pero no en observacionales.

Finalmente, la mayoría de expertos muestran su desacuerdo con este trabajo por no haber considerado ensayos muy exhaustivos sobre el tema, como el PREDIMED o el Programa de Prevención de Diabetes. En definitiva, se podría decir que se han utilizado las pautas de evaluación de un teléfono móvil para valorar un ordenador y que, además, algunos de los puntos más importantes a tener en cuenta se han dejado en el tintero.

¿Qué hacemos entonces?
Hasta aquí queda claro que este último estudio no ha usado la mejor metodología posible. Pero entonces, ¿podemos comer carne roja o no?

En realidad, no se trata de poder o no poder, sino de controlar la dosis. En este punto, Lurueña aconseja seguir las recomendaciones de el Fondo Mundial de Investigación contra el Cáncer (WRCF), que estima que la media poblacional no debería consumir más de 300 gramos de carne roja a la semana; es decir, no más de tres filetes pequeños.

Autor

Paula Dumas

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