La penitencia que pagamos por hartarnos a comer en las largas sobremesas de Navidad

La penitencia que pagamos por hartarnos a comer en las largas sobremesas de Navidad
La penitencia que pagamos por hartarnos a comer en las largas sobremesas de Navidad Pixabay

No cabe duda que son días de reunirse con la familia y comer y beber mucho, de contar anécdotas, de hablar de los hijos y el trabajo, de los viajes por hacer y de otras muchas cosas. Pero un peligro silencioso se esconde detrás de estos excesos siempre.

El alcohol es uno de nuestros peores enemigos estos días, porque al margen de los daños concretos que su consumo en exceso tiene para nuestro organismo en general, las mezclas y el brutal aporte calórico que supone, lo convierten en una bomba de relojería.

Por otra lado, al estar sentados durante horas, participando de tertulias familiares, implica también un aumento en la ingesta de aperitivos con mucho azúcar y/o sal, lo que sumado al alcohol digamos que no ayuda nada al intento de mantener nuestra línea y no subir de peso.

A estas alturas de las fiestas, la mayoría ya hemos sentido malestar de estómago, acidez, hinchazón, y un sinfín de molestias gastrointestinales, como consecuencia de nuestro excesos. Nunca debemos tomar estas molestias a broma, son avisos claros de nuestro cuerpo de que algo va mal o muy mal.

Los expertos suelen recomendar que en vez de picotear y beber alcohol en estas sobremesas familiares maratonianas, bebamos infusiones, juguemos con juegos de mesa, o demos paseos ligeros en familia de unos 15 o 30 minutos, mientras charlamos.

En resumen, es posible disfrutar de estas fechas y de la familia, sin que nos cueste la salud….toma nota.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído