EL ESTUDIO SE REALIZÓ SOBRE UNA POBLACIÓN DE 1.106 PERSONAS EN ESPAÑA Y MÉXICO

Contra la obesidad: un estudio científico desvela un novedoso método infalible (aplicable los fines de semana)

Contra la obesidad: un estudio científico desvela un novedoso método infalible (aplicable los fines de semana)

Los fines de semana tienen sus cosas buenas, pero para la alimentación no tanto.

Así lo demuestra un estudio realizado en una población de 1.106 personas de 18 a 25 años de España y México.

Los investigadores del instituto Ciberobn, que forma parte de la Universidad de Barcelona, han analizado la relación entre el índice de masa corporal y la variabilidad en los horarios de las comidas en el fin de semana respecto al resto de días… y los resultados, que fueron publicados en la revista Nutrients, son contundentes.

Los cambios de rutina en estos días de la semana no son del todo bueno, pues traen consigo un conjunto de circunstancias que nos llevan a cambiar los horarios de las comidas, lo que algunos científicos definen como ‘eating jet lag’, estas situaciones están directamente relacionadas con un aumento del Índice de Masa Corporal (IMC).

Los resultados han destacado esta contundente conclusión, así como que esta no depende la actividad física, las modificaciones en el tiempo de sueño, la calidad de la dieta ni a la predisposición natural a un horario de sueño determinado.

Es el primer trabajo que destaca la relevancia de la regularidad en los horarios de comer, incluyendo los fines de semana, y que a partir de ahora debe ser tomado en cuenta como un elemento fundamental para prevenir la obesidad.

Ya está más que demostrado que el cuerpo humano responde a la ingesta calórica en función del horario en el que se consumen los alimentos, por lo cual, por ejemplo, una cena tardía está relacionada con un mayor riesgo de obesidad.

Estas investigaciones han determinado la existencia de un reloj biológico que organiza el organismo humano para metabolizar los alimentos consumidos durante el día, y que por ejemplo, durante las horas del sueño el cuerpo se prepara para el ayuno.

Por tal razón, una ingesta calórica irregular genera que el reloj circadiano no funcione correctamente (el organismo no reconoce cuando poner en marcha las vías metabólicas para que asimile los alimentos), por lo cual, los nutrientes pueden actuar sobre la maquinaria molecular de los relojes periféricos y genera que se altere el horario y las funciones metabólicas del organismo.

En este sentido, comprobaron que, modificar los horarios de las tres comidas en los fines de semana se asocia con la aparición de obesidad. Pero lo más alarmante, es el brutal impacto sobre el IMC se produce cuando se tiene una diferencia de horarios de 3,5 horas o más.

Los investigadores explican la relación entre el eating jet lag y la obesidad, afirmando que los fines de semana las personas se someten a una ligera cronodisrupción, es decir, a la falta de sincronía entre el tiempo interno del organismo y el social.

Por lo cual, han demostrado que el gran secreto es mantener durante el fin de semana los mismos horarios de comida.

«Nuestro reloj biológico es como una máquina, y como tal está preparado para desencadenar la misma respuesta fisiológica o metabólica a la misma hora del día, cada día de la semana. Unos horarios definidos de alimentación y sueño ayudan a mantener la organización temporal del organismo y a promover la homeostasis energética. Por tanto, las personas que tienen una mayor alteración de horarios serían más propensas al sobrepeso y a la obesidad», han argumentado.

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