20 HÁBITOS PARA UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Tomar fruta en abundancia, preferiblemente 65 fuera de las comidas

Tomar fruta en abundancia, preferiblemente 65 fuera de las comidas
Frutas. PD

Las frutas son un excelente alimento repleto de nutrientes: agua (entre un 70-90%), aminoácidos, enzimas, vitaminas, minerales, fibra, fitonutrientes (flavonoides, luteína, saponinas, fenoles, carotenoides, pigmentos, etc.), azúcares (la mayoría de las frutas contienen cantidades importantes de fructosa), proteínas y grasas (en muy poca cantidad).

Por lo tanto son un pilar básico de nuestra alimentación.

Hay personas a las que los procesos digestivos de las mezclas de diferentes alimentos y frutas les provoca incomodidad con hinchazón gástrica, gases, malestar intestinal y sensación de cansancio.

Por eso, aunque no es una regla general, es recomendable tomar la fruta sin que vaya uni- da a ningún otro alimento.

6Comer la fruta sola, entre horas o al menos 30 minutos antes de consumir otro alimento (por ejemplo como tentempié a mediodía o en la merienda), es como mejor obtenemos sus nutrientes, nos beneficiamos de su aporte energético y de su gran poder antitóxico.

Así evitamos que sus azúcares se mezclen con otros alimentos en la digestión.

La fibra, por otra parte, calma y sacia el hambre, por lo que tomada entre horas, la fruta nos ayuda a mantener estables los niveles de glucosa en sangre.

Si se come adecuadamente tiene la maravillosa propiedad de rejuvenecer y contrarrestar la oxidación.

La fruta ecológica no deja residuos tóxicos en el organismo y apenas necesita gasto de energía. Hay que tomar la fruta madura; la que está verde no tiene todavía sus propiedades en óptimas condiciones y, además, resulta de difícil digestión.

Posiblemente la mejor hora para tomar fruta es por la mañana, porque sus azúcares nos proporcionan la energía necesaria para arrancar el día; a media mañana pueden ser una beneficiosa forma de mantener un buen tono, al igual que a media tarde.

Al ser una extraordinaria fuente depurativa, por la mañana y en ayunas ayuda a limpiar bien el organismo, sobre todo el intestino.

Además, la digestión de las frutas requiere de poco gasto energético.

Si están bien masticadas no necesitan apenas digestión, son ya predigeridas.

Todas las frutas, excepto los plátanos que tardan algo más, atraviesan el estómago en muy poco tiempo.

En el intestino se realiza todo el proceso de absorción de sus nutrientes.

La mayoría de las frutas ácidas (naranjas, limones, pomelos, piñas, fresas, cerezas, mandarinas…) liberan su contenido en fructosa rápidamente y se digieren muy deprisa si se toman solas; sin embargo, si se mezclan con carbohidratos, inhiben su digestión.

Las que fermentan enseguida (melón, sandía, papaya, ciruela…) no deben ser mezcladas con otros alimentos, y las que no fermentan con facilidad (como plátanos y manzana) se podrían combinar con carbohidratos de liberación lenta como la avena, la cebada y el mijo.

El tiempo que tardan en digerirse las frutas en condiciones óptimas y como norma general es aproximadamente de:

  1. Fruta entera y zumos naturales: 20-30 minutos
  2. Melón y sandía: son las frutas que más rápido se digieren: 15-20 minutos.
  3. Plátanos: 45-60 minutos

Tiempo de espera para tomar otros alimentos después de la fruta:

  1. Verduras cocinadas y vegetales crudos: 2 h
    Otro tipo de comidas mezcladas con y sin proteínas: 3-8 h. (Estos tiempos están sujetos a muchas condiciones, mezclas, cantidades, etc. Es algo muy particular para cada individuo).

La siguiente clasificación de las frutas conviene tenerla en cuenta para hacer buenas combinaciones.

Está basada en las diferentes composiciones químicas que presentan para que no generen reacciones perjudiciales y sean bien toleradas y absorbidas:

FRUTAS DULCES

Entre otros componentes son ricas en vitaminas A, C y E, B12 y B15, tienen mayor cantidad de fructosa y, por tanto, más calorías que las ácidas.

Es el grupo más numeroso de frutas. Algunas de ellas son: el albaricoque, la breva, la chirimoya, la granada, el higo, el mangostán, la manzana (dependiendo de la variedad), el melón, el níspero, la papaya, la pera, el plátano, la sandía y la uva.

Son frutas que se pueden mezclar en- tre sí, aunque el melón y la sandía deben consumirse preferiblemente solas.

FRUTAS ÁCIDAS

Son las que contienen una gran cantidad de ácidos (cítrico, málico, tánico, oxálico). Cuanto más inmadura sea una fruta, más ácido y menos fructosa tendrá. Con la maduración esto se invierte, pero algunas frutas como el limón no se vuelven dulces ni siquiera después de madurar. Entre otras propiedades son ricas en vitamina C, contienen cantidades importante de fibra en su pulpa, bioflavonoides, potasio y magnesio.

Algunas de ellas son: el kiwi, el limón, la maracuyá, la mora, la naranja, la piña, el pomelo, el tamarindo, la zarzamora.

En este apartado podemos encontrar un subgrupo que es el formado por las frutas que son consideradas ácidas pero cuyos ácidos son menos fuertes y más simples que las propiamente ácidas: la ciruela Claudia, la cereza, la frambuesa, la fresa, la granadilla, la lima, la mandarina, el mango, el melocotón, la manzana verde, el membrillo, el tomate, el níspero. Este tipo de frutas, ácidas y semiácidas, se tomarán mejor solas.

Las frutas dulces y las ácidas tampoco deben mezclarse entre sí porque los ácidos retardan la transformación de los azúcares en glucosa, permaneciendo más tiempo en el intestino y pudiendo producir fermentaciones.

La anterior clasificación no es una regla estricta porque hay variedades de naranjas, manzanas y uvas que contienen la misma cantidad de azúcar que de ácido; esto depende de varios factores como el lugar de origen y el clima, modo de cultivo, suelo, agua, etc.

Estas condiciones cambian las proporciones de los componentes de las frutas.

La fruta entera siempre es más recomendable que la que se ha exprimido, pero es preferible un zumo de frutas naturales a otras bebidas como refrescos, colas, alcohol, leche, etc.

Los zumos hay que tomarlos en pequeños sorbos para que se mezclen bien con la saliva y sus enzimas.

Los zumos preparados y envasados, que además están pasteurizados y proceden de concentrados, convierten su estructura original en puro ácido no aportando ningún beneficio al organismo.

Todo proceso que someta a calor la fruta (manzanas al horno, compotas, por ejemplo), degrada su valor nutricional y es realmente una pena no hacer un buen uso de un alimento tan rico en nutrientes y tan depurativo de toxinas, aunque en personas con sistemas digestivos sensibles o en circunstancias especiales, tomar la fruta en compota y cocida proporcionará confort y hará que sea más digerible.

‘La infinita sabiduría del creador ha determinado que las diversas especies de frutas no maduren al mismo tiempo, sino una después de la otra, para que así puedan suplir las necesidades del hombre según el lugar en el que el vive’.

Dr. Ferdinand Drofenik

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