La edad y los kilos

Dieta: ¿por qué cuesta tanto adelgazar cuando ya has cumplido los 40?

Cuanto más jóvenes somos mayor es nuestra masa muscular y más fácil nos resultará ganar fibra y músculo

Dieta: ¿por qué cuesta tanto adelgazar cuando ya has cumplido los 40?

No es un cuento: a medida que cumplimos años, perder peso cuesta más esfuerzo, especialmente a las mujeres.

Diversos factores influyen en este cambio que tienen tanto que ver con el envejecimiento del organismo, como con los cambios en el estilo de vida que suelen ir acompañados con la edad.

Todo está relacionado con aquello que siempre has oído de que “el metabolismo cambia a medida que crecemos”.

Pues bien, en realidad lo que se modifica es tu composición corporal.

Cuanto más jóvenes somos mayor es nuestra masa muscular y más fácil nos resultará ganar fibra y músculo.

De hecho, alrededor de los 30 años es nuestro punto máximo de plenitud física y muscular. A partir de aquí todo comienza a ir cuesta abajo, siendo la peor edad para adelgazar 10 después.

¿Por qué se produce esto? La clave está en que, a menos masa muscular, menor consumo calórico del metabolismo.

Por esta razón, 500 calorías no te afectan de la misma forma con 40 años que con 18, ya que tu organismo necesita menos energía para mantenerse activo.

Estas calorías extra acaban siendo almacenadas, y por eso empezamos a ganar kilos de grasa a medida que vamos cumpliendo años.

La única forma de amortiguar el paso a la mediana edad en cuestiones de peso y adelgazar fácil a los 40 es mantenerte activo, a ser posible tratando de evitar que la masa muscular decaiga a través de una alimentación saludable combinada con un poco de ejercicio.

Dificultades añadidas para las mujeres

Las mujeres que han pasado por uno o más embarazos a veces no terminan de quitarse el peso que ganaron con cada uno de ellos, lo cual significa que han ido añadiendo kilos que cada vez va costando más eliminar. Además, los cambios hormonales de la menopausia y premenopausia pueden afectar al metabolismo, ralentizándolo y causando que perder grasa requiera más esfuerzo.

Toda una vida de dietas

Cada vez que hacemos una dieta drástica, aunque funcione durante un corto periodo de tiempo, las probabilidades de recuperar el peso a posteriori son altas. Es lo que se llama efecto yoyó. El problema es que con cada uno de esos intentos hemos ido cambiando la composición corporal de nuestro cuerpo y aumentando nuestro porcentaje de grasa corporal. Cuantas más veces hayamos hecho esto en nuestra vida más porcentaje de grasa podemos haber acumulado, y eso, igual que la pérdida de masa muscular, dificulta después el bajar de peso.

Menor consumo de calorías

Normalmente con la edad nos vamos haciendo más sedentarios, lo cual reduce nuestro consumo total de calorías. Sin embargo, no solemos reducir la ingesta de calorías de la misma manera, por lo que conseguir el déficit calórico que es la única forma de quemar grasas resulta muy difícil

El estrés

El estrés es uno de los principales obstáculos a la hora de adelgazar. Los niveles elevados de cortisol, una de las hormonas asociadas al estrés, de forma continuada afectan a nuestro metabolismo reduciendo el ritmo al que consume calorías, lo cual supone una dificultad añadida a la hora de adelgazar.

Dormimos menos

Igual que el estrés, y directamente relacionado, la falta de sueño es otro factor que influye en la pérdida de peso. Es más común que los adultos a partir de los 30 tengan problemas de sueño, así como que duerman menos horas de las que necesitarían, que que esto mismo ocurra en personas más jóvenes, habitualmente con menos carga de trabajo y menos responsablidades.

¿Qué puedes hacer para conseguirlo?

Aunque perder peso a partir de una edad sea más difícil, no es imposible. Para conseguirlo, tendrás que tener en cuenta todos los factores antes mencionados para tratar de compensarlos dentro de lo posible y así atenuar su impacto.

Mantente activo

Para combatir la pérdida de masa muscular y el sedentarismo, es importante que nunca dejes de estar físicamente activo. Quizá no sepas por donde empezar: aquí tienes algunos consejos. Camina, nada, sal de excursión a la montaña o apúntate a clases de baile. Busca una actividad que te guste y si así te animas, ve en compañía. Piensa que dedicar 3 o 4 horas a la semana a moverte es una forma de cuidar de ti mismo y mantenerte en forma.

Encuentra la forma de relajarte y descansar

A partir de una edad vamos dándonos cuenta de qué nos funciona para relajarnos y ayudarnos a descansar: una ducha templada antes de acostarte, una habitación cómoda y silenciosa, hacer yoga… Busca tú técnica y ponla en práctica. De nuevo, dedicar un rato a relajarte y dormir lo suficiente no es un capricho, es una necesidad y una forma de cuidar de tu cuerpo.

Mejora tus hábitos alimenticios

Nunca es tarde para descartar hábitos en favor de otros más saludables. Deja los refrescos y los zumos azucarados, come menos carne y más frutas y verduras, reduce tu consumo de productos procesados… En el corto y medio plazo esto puede ayudarte a adelgazar, pero es que además en el largo plazo será beneficioso para tu salud.

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