PD entrevista al autor de 'Los ecos de la tragedia' (Planeta) a 35 años de la tragedia donde murieron 245 personas

Javier Pérez Campos: «No sabemos a qué se deben las apariciones de niños y mujeres sin rostro de Los Alfaques»

Hasta tres diligencias oficiales de la Guardia Civil aseguran y constatan la existencia de fenómenos paranormales

El 11 de julio de 1978 el tiempo quedó detenido para siempre en la pequeña localidad de San Carlos de la Rápita (Tarragona). Ese día en el que el camping de Los Alfaques se convertiría en un verdadero infierno. Un camión cargado de propileno tuvo un desgraciado accidente, en el que como consecuencia de la explosión de su carga, calcinaría el camping repleto de veraneantes. Una tragedia que tras los años sigue sin olvidarse…

Con este devastador accidente como origen, el autor nos deja acompañarlo en su viaje de más de 20,000 kilómetros en busca de la verdad de ésta y otras historias trágicas. Iremos descubriendo junto a él lo que ocurrió realmente y, lo que es más inquietante y misterioso: conoceremos a los numerosos testigos que aseguran ver extraños personajes sin rostro en la zona donde tuvo lugar la tragedia.

Pérez Campos ha investigado, con increíble habilidad periodística y enorme tacto, miles de historias de extraños sucesos. Y todo lo cuenta sin tomar partido ni explicarnos si él cree o no en fantasmas, con testimonios contrastados de personas, en principio nada crédulas, que aseguran ver y oír los ecos de las mayores tragedias de nuestro país: el accidente del autobús escolar en el río Órbigo, la maldición del aeropuerto de Los Rodeos en Tenerife, el incendio del mítico Hotel Corona de Aragón en Zaragoza.

De esta manera, Javier Pérez Campos, junto con testigos y colaboradores, arroja luz sobre los extraños fenómenos que giran en torno a estas tragedias de nuestro país, que en la mayoría de ocasiones por miedo o por dolor nadie quiere recordar.

El Camping de Los Alfaques

Tras recibir un misterioso email de Daniel, guardia civil de profesión, que asegura haber sido testigo de algo muy extraño en el antiguo camping de Los Alfaques, el autor decide investigar sobre lo ocurrido en el lugar y los fenómenos paranormales que acontecen alrededor de él.

En dicho camping, el 11 de julio de 1978 un camión cargado en exceso de propileno estalla su carga en las cercanías, dejando a su paso más de 200 muertos. Una gran «lengua de fuego» arrasa el camping, dejando tras de sí familias enteras calcinadas y un dolor y sufrimiento que tras más de 30 años sigue presente en el lugar.

La investigación comienza con los titulares, relatos y artículos que los medios de comunicación publicaron a raíz del trágico accidente. Testimonios que aseguran ver, tras el accidente, a gente sin nariz ni labios, a familias sin rostro y a dos mujeres altas y rubias, las alemanas, como llegan a definirlas.

Testimonios que se repiten una otra vez, personas que sin ninguna relación entre sí, coinciden en sus relatos. Con esta información como base y la incondicional ayuda del guardia civil, el autor va contactando con gente diversa que le ayudará a entender y demostrar los fenómenos paranormales que acontecen a día de hoy en el camping.

Una investigación no exenta de dificultades: expedientes que no aparecen, amenazas si no deja de investigar, fosas comunes imposibles de abrir… Pero aún así, el autor sumido en su obsesión por descubrir qué pasa en el camping consigue hasta tres diligencias oficiales de la Guardia Civil que aseguran y constatan la existencia de fenómenos paranormales en Los Alfaques, consigue contactar con el que fue conocido como el «niño del polo» -porque se dijo que se salvó porque había ido a comprar un helado- y con una reputada abogada que asegura tener pesadillas con una preciosa niña rubia que llama a su mamá en sus sueños…

Con todos estos ingredientes la historia se va desarrollando, con idas y venidas al camping, relacionando a unos testigos con otros y descubriendo entre todos el porqué de las apariciones. Juntos y con la ayuda de la sensitiva Paloma Navarrete, conseguirán cerrar algunas heridas y conseguir que la preciosa niña de largos cabellos rubios descanse al fin con su mamá.

‘Los Ecos de las Tragedias’ de nuestro país

Con la tragedia de Los Alfaques como hilo narrativo, el autor va relatando al mismo tiempo otros fenómenos paranormales que han ocurrido en nuestro país. Una muestra de dichos testimonios, son los siguientes:

Las familias sin rostro de Los Alfaques: Javier Martín Moraleda decide llamar al programa radiofónico Milenio3 y contar su aterradora historia: «al pasar una noche junto al camping y llevar las luces largas puestas, vio junto al arcén un ser alto, de rostro irreconocible con un pantalón corto, que permanecía oscuro pese al reflejo de las luces del vehículo. Más adelante, hasta 5 figuras más, sin rostro, vestidos de verano y hasta una pequeña figura vestida con ropa veraniega roída y un cubo de playa oxidado…» Personajes sin rostro, junto a la carretera, cerca de la tapia blanca que daba entrada al camping de los Alfaques y vestidos de verano, son imágenes que se repetirán de boca de personas completamente diferentes a lo largo de toda la narración.

 El niño del polo: en los artículos de prensa que relataban las historias del trágico accidente se aludía a la historia del «niño del polo», único superviviente de una familia madrileña, quien había salvado su vida por ir a comprar un helado. Pero gracias a la emisión en el programa Cuarto Milenio sobre la primera investigación sobre Los Alfaques, «el niño del polo», Julio, se puso en contacto con el programa y contó su versión: «el día de la tragedia estaba en pleno camping, en el lugar donde cayó la carga. A mi alrededor había mucha gente ardiendo, algunos pidiendo ayuda y otros ya calcinados en el suelo. Hubo incluso una lluvia de fuego, por el propileno que caía ya ardiendo tras la explosión de la cisterna. Y no me alcanzó ni una llama. Para que te hagas una idea, estaba a sólo diez metros de donde explotó la cisterna. La única explicación que a mí me dieron en su día fue que el chaleco salvavidas que llevaba puesto estaba hecho del mismo material que el gas que transportaba el camión, por lo que se produjo una especie de repulsión magnética; como ocurre con los imanes. Es la única teoría que alguien supo darme. Quizá eso explique también por qué en algunos sitios había botellas de plástico en perfectas condiciones y, al lado, barras de hierro fundido…». Daniel y María, una pareja de guardias civiles que redactaron una de las diligencias oficiales sobre estos fenómenos extraños, mencionan a una madre y una niña de largos cabellos rubios vestidas de verano merodeando por la playa y los alrededores del camping… ¿Serán la madre de Julio y su pequeña hermana Nerea? ¿Querrá Julio ahondar más en el pasado?

Los Alfaques y Zaragoza le dejaron dos veces viudo: un hombre de mediana edad, cuyo nombre ocultó a la prensa en todo momento, perdió a su esposa en el infierno de Los Alfaques. Consiguió rehacer su vida y se volvió a casar, pero justo al día siguiente de cumplirse el primer aniversario de la tragedia, su segunda esposa perdió la vida, también carbonizada, en el incendio del hotel Corona de Aragón de Zaragoza. Aseguran que el hombre caminaba inseguro, casi apoyándose en la pared, mientras pronunciaba lenta y machaconamente: «No me volveré a casar…, no me volveré a casar»».

 La habitación 510: siguiendo con las tragedias de nuestro país, el autor nos relata el fatídico incendio del hotel Corona de Aragón el 12 de Julio de 1979 y los extraños fenómenos que se suceden en la habitación 510. Numerosos testigos aseguran que años posteriores al trágico incendio, al hospedarse en dicha habitación, suceden fenómenos de los más extraños: las cortinas se mueven sin que haya ninguna corriente de aire y la televisión se enciende en medio de la noche… A día de hoy, rebautizado como el hotel Meliá Zaragoza, siguen sin dar a un nuevo huésped dicha habitación salvo que el cliente la pida o que el hotel esté al 100% de ocupación.

Maldición en Los Rodeos: dos trágicos accidentes se sucedieron en el aeropuerto de Los Rodeos (Tenerife) en la década de los setenta. Cientos de pasajeros perecieron allí y muchos son los testigos que aseguran haberse topado con figuras errantes que habían llegado a desaparecer casi delante de sus narices. Incluso soldados destinados en Las Raíces, muy cerca de Los Rodeos, aseguran haber visto «una niña pequeña con la ropa hecha jirones y la piel blanca, muy blanca. Era como un bulto de poco más de un metro de altura que caminaba muy despacio. La vi como borrosa, iba mirando al suelo mientras se arrastraba. Bueno, no es que se arrastrara exactamente, era como si flotara o algo parecido.»

Las manos negras del Órbigo: en 1979 un autobús escolar que transportaba los niños del Colegio de Vista Alegre (Vigo) tuvo un desgraciado accidente aún sin dilucidar. Chocó con el muro del puente de Santa Cristina de la Polvorosa, precipitándose al río Órbigo y dejando tras de sí 49 fallecidos. A raíz de dicho accidente, numerosos testigos aseguran haber vivido fenómenos paranormales, como el campista que asegura que siendo niño acampó bajo el trágico puente donde años atrás se había sucedido el accidente escolar. Según relata al autor de este libro, tras cenar en el interior de la caravana, él y su familia se van a dormir, pero en medio de la oscura noche comienzan a escuchar pasos en el exterior. Piensan que es un animal, pero pronto comienzan a zarandear la caravana donde minutos antes descansaban plácidamente, pero no ven a mientras la caravana se sigue moviendo. Tras 10 minutos de terror, el movimiento se para. Pero a la mañana siguiente ocurre lo más insólito, al salir al exterior se dan cuenta que la caravana está repleta de pequeñas huellas negras, huellas de manos infantiles, de distintos tamaños…

«Busco a mi mamá»: N. es una importante abogada de Barcelona que tras haber pasado varios meses veraneando en Los Alfaques, comenzó a tener pesadillas y ver apariciones de una niña de cinco años, rubia, que repetía una y otra vez «Busco a mi mamá». El autor, N., y la sensitiva Paloma Navarrete vuelven al camping de Los Alfaques. Allí, Paloma ve a la niña: cinco años, vestida de verano, ojos grandes y largo cabello rubio, se llama Nené. La niña tiene frío y quiere volver con su mamá, y Paloma, con su especial don, consigue que la niña vuelva con su madre, una brillante silueta que no alcanza a ver… ¿Será Nené la hermana pequeña fallecida de Julio, el «niño del polo»? Sea cuál fuere la respuesta, lo cierto es que N. tras ese increíble fenómeno acontecido en el camping, dejó de tener sus terribles pesadillas.

Desde Los Alfaques hasta tierras de Zamora, en un viaje de más de 10.000 kilómetros, el autor ha entrevistado a decenas de personas y ha conseguido documentos oficiales de las fuerzas de seguridad del Estado sobre presuntos fenómenos inexplicables.

Javier Pérez Campos (Ciudad Real, 1989) es un periodista que ha colaborado en Onda Cero, Punto Radio o Cadena SER, y en revistas especializadas como Año Cero o Más Allá. Actualmente trabaja como redactor y productor del programa Milenio 3 de Cadena SER y es reportero de Cuarto Milenio, de Cuatro TV. Además, trabaja rescatando antiguas historias de las hemerotecas. Y, también, es autor del libro En busca de lo imposible, de gran éxito entre los lectores.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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