Algunos fueron diagnosticados con síndrome de savant (síndrome del sabio)

Un buen golpe en la cabeza…¡y a triunfar!: 5 personas que se han vuelto genios tras un ‘coscorrón’

Han aprendido de repente cosas de las que antes no tenían ni pajolera idea

Un buen golpe en la cabeza...¡y a triunfar!: 5 personas que se han vuelto genios tras un 'coscorrón'
Martillazo en la cabeza Captura

Un buen tastarazo en la cabeza ha cambiado la vida de muchas personas, convirtiéndolas sorprendentemente en genios aptos para cosas de las que antes no tenían ni idea.

Repasamos los casos más significativos:

1. Jason Padgett 

A los 31 años de edad, Jason era empleado en la mueblería familiar, que no había terminado sus estudios y le encantaba la «parranda». Luego, la mueblería fue asaltada, durante el robo Jason recibió un fuerte golpe en la cabeza que lo dejó inconsciente. Pero no todo fue tragedia, cuando el hombre despertó se había convertido en un genio para las matemáticas y la física, materias que antes detestaba.

Jason fue diagnosticado con síndrome de savant (síndrome del sabio) o savantismo, en el que lesiones cerebrales convierten a personas antes normales, en genios matemáticos, creativos artistas plásticos o músicos virtuosos. De hecho, ahora a sus 41 años, Jason es de las pocas personas capaces de dibujar fractales a mano.

2. Orlando Serrell 

Otro es el caso de Orlando, quien recibió un duro pelotazo en la cabeza a la edad de 10 años. En ese entonces, el niño no contó nada a sus padres y por lo tanto no recibió atención médica adecuada. Durante más de un año sufrió intensos dolores de cabeza.

Ahora a sus 44 años de edad, Orlando ha descubierto que tiene «memoria calendárica», recuerda todo lo que pasó tal o cual día de la semana, y sabe perfectamente en que día caerá tal o cual fecha, o en que día cayó. Por ejemplo, puede decir cuantas veces el 12 de marzo ha caído en jueves. «Era viernes. Estaba lloviendo y pedí una pizza con salchicha y Pepperoni de Domino’s», recordó Orlando sobre el 11 de febrero de 1983.

3. Tony Cicoria 

Tony era cirujano ortopédico hasta que fue alcanzado por un rayo mientras caminaba por un parque en 1994. Afortunadamente una enfermera estaba cerca y tras darle los primeros auxilios, salvó la vida del hombre. Pero poco después algo raro pasó en la vida de Tony, empezó con una compulsión inexplicable por escuchar música clásica, para luego imitarla y tocar. Aunque nunca antes había si quiera aprendido algún instrumento.

Tony, ahora de 62 años de edad y residente de Nueva York, dice que sólo le tomo un par de semanas aprender a tocar el piano, ahora no puede dejar de hacerlo.

4. Ben McMahon 

Para desgracia de sus padres, Ben sufrió un accidente automovilístico que lo dejó en estado de coma; pensaron que nunca se recuperaría. No obstante, semanas más tarde Ben despertó y ese no fue el único milagro, ahora hablaba mandarín.

Ben, de 22 años de edad, dice que al despertar vio a una enfermera de rasgos orientales y pensó que estaba en China, entonces intentó hablar mandarín, que había estudiado muy poco en la escuela; la sorpresa es que empezó a hablar como si fuera nativo.

Gracias a su recién adquirida habilidad, Ben ahora trabaja como guía de turistas chinos en Australia, pero además conduce un exitoso programa de televisión dirigido a chinos residentes en esa enorme isla.

5. Daniel Tammett 

A la edad de 3 años, Daniel sufrió un terrible ataque epiléptico tras el cual comenzó a obsesionarse con cálculos complicados. A lo largo de su educación, Daniel recibió varios premios, pero nada extraordinario. Fue hasta que cumplió 25 años de edad, cuando diagnosticaron a Daniel con síndrome del savant.

Daniel puede llevar a cabo cálculos con un impresionante grado de precisión. Para darles un ejemplo, recitó «Pi» con 22 mil 514 decimales de memoria y «de corrido»; tardó 5 horas y 9 minutos en hacerlo. También habla 10 idiomas, incluido el islandés que aprendió durante una entrevista en televisión.

Ahora, a los 35 años de edad, Daniel cuenta que cuando hace cálculos ve un par de formas en su mente, de las que surge una tercera, la respuesta. «Es ingeniería mental. Es como hacer matemáticas sin tener que pensar», confiesa el genio.

 

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