En la exposición universal de París de 1900 un grupo de artistas se preguntaron cómo sería la vida diaria en el siglo XXI

Así imaginaban el mundo los expertos de hace 100 años: Policías con alas y tenis submarino

El paso del siglo XIX al XX no fue tan traumático como el tránsito del 999 al 1000. Si los hombres que vieron morir el primer milenio trataron de calmar la ira divina levantando catedralesa mayor velocidad que rotondas en el boom de la construcción, en el año 1899 estaban más tranquilos.

Solo querían soñar. Desde 1789 habían perdido el miedo a un posible castigo celestial y preferían levantar «esa monstruosidad, esa horrenda cicatriz» (como definieron los parisinos a la Torre Eiffel) antes que moles de piedra.

El futuro se abría ante los ciudadanos más cosmopolitas del mundo y decidieron dejar fluir la imaginación.

Y así, como recoge F. Muñoz en ‘ABC‘, se inventaron un futuro que algunos artistas plasmaron en unas estampas que, con el ojo del tiempo, parecen casi inocentes.

1. Cerebros conectados a la red en los colegios

Uno de esos artistas fue Jean-Marc Côté. Bajo la influencia de su compatriota Julio Verne (que murió en 1905) dibujó un año 2000 lleno de ingenios mecánicos. Eso sí, ni móviles ni internet ni datos ni «apps». Como mucho algo que podría ser una videoconferencia con realidad aumentada. Justo lo que hoy por hoy no existe. 

2. Nuevas formas de transporte

Estas estampas se comenzaron a dibujar en 1899, 1900 y 1901. Algunos pensadores las siguieron creando hasta 1910. Estas visiones de cómo se viviría en el siglo XX tienen, además, un curioso origen.

Se comenzaron a distribuir en las cajetillas de cigarros de una compañía de la época que, curiosamente, desapareció antes de que toda la colección se distribuyera.

Muchas de estas estampas, como la que acompaña a este texto, se pudieron ver en la Exposición Universal de París de 1900. En ella se puede ver cómo pensaban que sería el tráfico en el futuro: taxis aéreos.

3. Exoesqueletos para la vida diaria

Las estampas se adelantaban 100 años al futuro, sin embargo algunas de ellas no pudieron sobrevivir al paso del tiempo y solo 87 han llegado a nuestros días. Algunas han sido recopiladas por The Public Domain Review y por The Smithsonian Mag.

Hay instantáneas tan curiosas como esta, en la que un equipo de bomberos ataviado con exoesqueletos vuela hasta un piso alto para rescatar a un bebé.

4. La guerra aérea

En el momento en el que esta viñeta se estaba dibujando, los primeros aerodirigibles comenzaban a surcar los cielos de Europa. Ver los primeros vuelos de esas moles de lona e hidrógeno hizo que esos hombres se imaginaran la guerra aérea. Es quizá la estampa más aproximada a ese futuro que se abría en 1900. En los años treinta se pudo haber producido esta escena como algo normal.

5. Las «sencillas» tareas domésticas

Era imposible que alguien en 1899 pudiera imaginar la existencia de circuitos, chips o microprocesadores. Pero había que tener una portentosa imaginación para imaginar robots domésticos que ayudaran a las tareas del hogar. Y más cuando la literatura de ciencia ficción daba sus primeros pasos.

A cambio aquellos «científicos» de la imaginación diseñaron unos robots a base de bisagras, elementos mecánicos y una cuerda para guiar al artilugio. Casi más complicado que coger una fregona normal.

6. Un nuevo tipo de campesinos

Si tenemos en cuenta que la mayoría de los trabajos de aquel siglo se desarrollaban en el campo y en las fábricas, uno de los principales objetivos que exigían a la ciencia era hacer más fácil la vida del proletariado.

Para ello lo principal era mecanizar el campo. En la estampa se puede ver a un campesino dirigiendo por control remoto a través de hilos telegráficos a una máquina segadora.

7. Jugar al croquet en el fondo del mar

Entre las 87 estampas que han resistido hay una constante: el hombre habría dominado los fondos marinos. Para los pensadores de hace cien años, conquistar el mar era más lógico que el espacio. Sin embargo el tiempo ha demostrado que el ser humano ha mirado más al exterior que al interior del planeta.

8. Fábricas de pollos en las granjas

Según las estampas, las máquinas del año 2000 serían casi milagrosas. Con unas cuantas planchas de hierro, unos remaches y unas poleas, se podría fabricar vida.

Estos hombres pensaron que en el año 2000 habría aparatos capaces de convertir un huevo en un pollo en unos minutos. Lo bueno de todos estos dibujos es ver cómo trataron de imaginar un mundo hiperrobotizado y futurista y sin embargo ninguno pensó en que la ropa avanzaría con la industria de la moda.

9. Un futuro con telefonos interactivos

Estas estampas fueron tan habituales en la Francia de principios del 1900 que se apuntaron otras compañías. La marca de chocolates Lombart presentó una serie de seis dibujos en las que retrataban el siglo XXI.

Esta estampa se inspira en lo que debería ser una llamada normal en el año 2000. La realidad aumentada y los hologramas deberían ser el pan nuestro de cada día. Sin embargo no ha ocurrido aún.

Resulta curioso comprobar cómo pudieron adelantarse a una primitiva videollamada y sin embargo jamás pudieron sospechar la existencia de algo que ya hoy es indispensable: los teléfonos móviles.

10. Un tren-barco a vapor

Francia no fue el único país donde se crearon este tipo de estampas. En Alemania también aparecieron algunas muy interesantes, aunque el estilo es bastante diferente con unos colores más vivos y unos trazos casi impresionistas.

En este caso los alemanes, que a diferencia de los franceses no se preocupan de las comodidades diarias, imaginaron cómo sería la industria y el transporte del futuro. Un barco-tren a vapor capaz de atravesar los océanos cargado de mercancías. El dinero es lo primero.

 

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