Lo bueno y lo malo, lo serio y lo divertido del ser humano, comienza desde la cuna

Bebés: las malas mañas empiezan pronto

Como experimento social, este vídeo tiene una valor incalculable: demuestra que lo bueno y lo malo, lo serio y lo divertido del ser humano, comienza desde la cuna.

A la vista del vídeo, la pregunta es casi automática: ‘¿Se hereda el carácter?’

Es una pregunta que muchos padres se hacen, muchos afirman que el niño tiene el mismo carácter que su padre, su madre o su abuelo, de hecho existen estudios científicos que se han realizado con gemelos que han sido criados y educados en distintos entornos para comprobar si el carácter se hereda.

Los resultados han sido contundentes, el carácter está en parte determinado por la herencia genética, por la influencia de la educación y el ambiente que rodea al niño.

Según los expertos, existe una delgada línea que separa la herencia de la educación y el ambiente, por esta razón, es difícil predecir donde empieza o termina cada uno de estos factores, pero una conclusión sí la hay, la influencia genética tiene un pesar importante sobre el carácter del bebé.

El carácter innato de un bebé puede ser nervioso, tranquilo, etc. Desde que nace, esto es fácilmente apreciable y podemos constatar que uno u otro carácter es innato en él, ya que difícilmente se le ha podido influir para que desarrolle un determinado tipo de carácter.

En el momento en el que el pequeño empieza a interrelacionarse con el mundo exterior es más difícil averiguar si su carácter ha sido consecuencia de la influencia externa o por el contrario es innato, pero la pista inicial la podemos observar en los primeros días.

El carácter es adquirido en parte por factor genético pero éste puede ser moldeable tanto para fortalecer su carácter inicial al nacer como para inhibirlo.

Mucho tienen que ver los padres en la formación del carácter, es más, muchas veces los niños se parecen a los padres en este aspecto a causa de la educación y las pautas de comportamiento.

Por ejemplo, la forma de actuar del padre es imitada por los hijos llegando a adoptar un carácter parecido, aunque bien pudiera ser que este no fuera el carácter original.

También está el caso contrario, gracias a la formación, se potencia el carácter inicial que era genético y similar a uno de los padres.

No hay duda de que la carga genética es importante pero no sólo en el carácter, en el aspecto físico, en las capacidades, etc., y es que un hijo es la prolongación genética que combina la genética de la madre y el padre.

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