Ana Maiques, consejera delegada y cofundadora de Neuroelectrics

Esta empresaria quiere curar cerebros desde casa

En 2011 Ana Maiques cofundó Neuroelectrics con el objetivo de tratar el cerebro de manera no invasiva y personalizada

La economista Ana Maiques (Valencia, 1972) vive un momento dulce. Hace siete años creó junto a su marido, el físico y matemático Giulio Ruffini, la empresa Neuroelectrics, que desarrolla dispositivos capaces de monitorizar y estimular el cerebro para tratar desde enfermedades neurológicas a depresión.

Ahora, la firma está recibiendo todo tipo de premios y reconocimientos. La revista británica Wired la consideró la start up más destacada en salud en 2015 y el año pasado El Periódico la eligió como la mejor empresa innovadora de Cataluña. Incluso Financial Times ha desatacado en sus páginas la capacidad emprendedora de esta directiva en el campo de la neurociencia.

Neuroelectrics empezó a operar en 2011 en Europa desde su sede en Barcelona y en 2014 abrió oficinas en Boston para llegar al mercado de EE UU. “La plantilla está constituida por treinta empleados, la mayor parte ingenieros, físicos, matemáticos y neurocientificos”, comenta Maiques a Sinc.

El producto estrella es Starstim, “el primer casco del mercado capaz de registrar y estimular la actividad eléctrica cerebral al mismo tiempo. Su tecnología está basada en modelos matemáticos, análisis de datos e inteligencia artificial”.

“Los pacientes se pueden llevar el casco a casa para aplicarse las sesiones de estimulación con supervisión médica”

Según detalla, el dispositivo hace dos cosas: “Registra la actividad cerebral y estimula administrando pequeñas corrientes en el cerebro”. Además, “nuestros científicos han desarrollado una serie de modelos del cerebro y algoritmos que permiten personalizar el tratamiento en función de las características de cada paciente y de su patología”.

“El sistema –agrega– nos permite recoger la actividad cerebral, subirla a nuestra nube y ahí computar una solución a medida. Podemos decidir el número de electrodos y el tipo de corrientes para excitar o inhibir un área concreta o distintas zonas del cerebro”.

En su opinión, “se trata de una tecnología muy sofisticada, que permite por primera vez dirigirse o focalizar de manera no invasiva diferentes áreas que requieran tratamiento, que son distintas para cada paciente, dependiendo de enfermedad o donde esté el origen de su lesión”. Otra ventaja de este casco es que “los pacientes se lo pueden llevar a casa, con supervisión y bajo control médico, para aplicarse las sesiones de estimulación”.

El proyecto más importante en el que está embarcada Neuroelectrics es la utilización de Starstim para el tratamiento de la epilepsia. “Estamos probándolo en un estudio clínico en el Boston Children Hospital con unos cien pacientes”, comenta. La idea es reducir las crisis epilépticas en niños que no responden a medicación mediante la electroestimulación. También se ha incluido una muestra de adultos, leer más en SINC.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído