En la ciudad de Chan Chan

Matanza ritual: descubren en Perú los restos del mayor sacrificio de niños del mundo

Los investigadores han encontrado restos de 140 niños y 200 llamas de hace 550 años

Un ritual de sacrificio infantil a gran escala en la poco conocida civilización precolombina chimú no tiene precedentes en las Américas, si no en el mundo entero

Un espanto. Un aldabonazo más en la cabeza de los ‘despistados’ que sostienen la desquiciada tesis de que antes de la llegad a América de los conquistadores españoles, aquel continente era un idílico vergel de gentes sanas y felices.

Chan Chan (Perú), es la ciudad de barro más grande del continente y durante años se ha conocido como el territorio que vio nacer una de las primeras civilizaciones de América Latina, los Chimbú.

Sin embargo, ahora la urbe pasará a ser recordada por ser el lugar en el que se cometió el mayor sacrificio de niños de la América precolombina.

La revista National Geographic anunció este viernes en exclusiva, que un grupo de investigadores había descubierto en el territorio una hecatombe sin precedentes.

Según explica la publicación, los arqueólogos descubrieron en la costa norte del Perú los restos óseos de 140 niños, que acompañados de 200 llama s murieron de manera simultánea hace 550 años.

La existencia de sacrificios humanos en las civilizaciones precolombinas es un hecho que se ha acreditado en diversas ocasiones gracias a las momias encontradas en los Andes.

Sin embargo, según apuntan los investigadores, nunca se había dado a conocer un sacrificio de esta magnitud, que lleva oculto siglos cerca de la turística ciudad de Trujillo.

«Es complicado saber si pasó el mismo día, pero sí en el transcurso de una semana o unos pocos días», explica en la publicación el arqueólogo de la Universidad Nacional de Trujillo Gabriel Prieto, artífice del descubrimiento junto a John Verano, de la Universidad de Nueva Orleans (Estados Unidos) que iniciaron la expedición en 2011.

Según se recoge en la revista, los exámenes practicados a los restos óseos determinaron que en la hecatombe murieron a partes iguales niños y niñas de edades que oscilan entre los 6 y 15 años, aunque la mayoría tenía entre 8 y 12 años, mientras que las llamas también eran ejemplares jóvenes, de entre 6 y 9 meses.

Ante los motivos que llevaron a cometer semejante sacrificio, Prieto apunta a uqe podría tratarse posiblemente de una «respuesta desesperada» de los gobernantes Chimú frente a una inundación o riada causada por las lluvias torrenciales del fenómeno climatológico de El Niño, un evento periódico que el año pasado causó en la misma región cerca de 80.000 damnificados.

En este sentido y a pesar de la inexistencia de escritos de esa civilización, los investigadores sostienen que la muerte de esos niños sería una ofrenda para «aplacar la ira de los dioses» y acabar así con las lluvias que podrían haber puesto en peligro el mayor exponente arquitectónico de los Chimú.

«Ellos ofrecieron lo más importante que tenían. Por un lado, sus niños, y por otro, las llamas, el único animal de carga de la zona andina que además era un elemento importante en la dieta, ya que su carne era lo más consumido por los Chimú».

El sacrificio consistió en hacer un corte horizontal en el pecho que partiera el esternón por la mitad para, posiblemente, romperles la caja torácica y así quizás extraerles el corazón, «aunque eso es muy difícil de demostrar», aclaró el arqueólogo.

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