Historia

Ataque a Gibraltar

Ataque a Gibraltar
El Estrecho de Gibraltar

Tras la capitulación de Francia en 1940 , tras su invasión por tropas alemanas tras una guerra relámpago por el noroeste que no respetó la neutralidad de Holanda y Bélgica y que produjo el derrumbamiento del ejército aliado en Dunkerque y su evacuación a Inglaterra bajo penosas condiciones, la paz fue firmada por el Mariscal Petain, lo que evito, al menos nominalmente, que los teutones dominaran todo el país. Se estableció que los alemanes mandarían en el norte de Francia y en la costa atlántica, mientras que en el centro-sudeste se estableció el Llamado Estado Francés con capital en Vichy, con la presidencia de Petaín. Este nuevo estado creado para evitar la total invasión de país, al pronto paso a ser totalitario con un gran poder, ya que quedó al frente de las colonias y del ejército francés de guarnición en ellas.

En el Golfo de Oran (Argelia), se hallaba una importante flota francesa compuesta por dos cruceros, dos acorazados, seis super-destructores, siete destructores, un porta-hidroaviones, cuatro submarinos y otros barcos menores. Esta importante flota se había reunido allí, tras la invasión de su país por parte de Alemania y habían quedado a disposición del gobierno de Vichy.

Los ingleses querían que esa importante flota viajara a Inglaterra para evitar su adscripción a la flota nazi, y a pesar de que el general De Gaulle, jefe en el exilio de la Francia Libre, afirmaba que la flota francesa no se integraría jamás con la germana. sin embargo Churchill no las tenía todas consigo ya que los nazis ya habían mostrado apetencias por contar con aquellos barcos, y no se fiaba del gobierno colaboracionista de Vichy, por lo que decidió hundir aquella flota para evitar que aquellos barcos pudieran incrementaran peligrosamente la ya poderosa marina alemana y atacaran masivamente las costas de Inglaterra.

A tal fin desplazó hasta la base de Gibraltar a la llamada Fuerza H al mando del Vicealmirante Somerville compuesta de: un portaaviones, dos acorazados, un crucero de batalla, dos cruceros ligeros y once destructores, con la finalidad de que acabaran con el peligro de la flota francesa, anclada en el puerto de Mers el Kebir, si la flota francesa no decidía marchar a puertos ingleses antes del 6 de julio.

Esta iniciativa ya había sido pensada por el primer ministro Darlan que había pedido a sus marinos que inutilizaran sus barcos en el caso de que los alemanes intentaran apropiarse de ellos. El gobierno de Vichy se había visto obligado a firmar un armisticio con los alemanes para salvar lo que pudieran de Francia, pero no eran germanófilos hasta el punto de entregar su armada voluntariamente a los nazis, pero Churchil era de naturaleza desconfiada y no se andaba por las ramas, o los barcos franceses se unían a la flota inglesa, o había que conjurar el peligro de que se los apropiasen Alemania o Italia, destruyéndolos.

La armada britanica llegó a las proximidades de donde se hallaban los navíos franceses y les mandaron un ultimátum, que contenía los siguientes términos: Unirse a la flota británica bajo la autoridad de la Francia Libre. Zarpar bajo supervisión británica a las Antillas Francesas o a los Estados Unidos. Hundir los buques repatriando a las tripulaciones o sufrir el ataque de la armada británica.

Después de varias negociaciones infructuosas, el día 3 de julio de 1940, la flota británica atacó a los barcos franceses surtos en la rada de Mers el Kebir.

Después del combate naval, resultaron muertos mil trescientos tripulantes, los trescientos cincuenta heridos fueron trasladados a hospitales de Oran, quedando destruidos más de diez barcos. Las bajas inglesas fueron de cinco aviones y dos pilotos, no alcanzando a ningún barco el fuego realizado desde los navíos franceses ni de las baterías de costa.

Este acto unilateral inglés, exaspero las iras de los responsables políticos de Vichí, que juraron venganza no sólo por la pérdida de sus barcos, sino por las elevadas pérdidas humanas, por ello, el 18 de julio de 1940, tuvo lugar el primer ataque a Gibraltar por parte de una escuadrilla de setenta y cuatro aviones y el mando británico comprendió lo débil de la situación de la roca ante los ataques vindicativos ordenados por la Francia de Vichí, alineada junto a los países fascistas desde el ataque a su flota en la rada de Mers el Kebir, el considerado peor sus biógrafos como el peor error estratégico del premier británico Winston Churchill, por lo que se ordenó la evacuación de dieciséis mil gibraltareños a la ciudad internacional de Casablanca en Marruecos, Londres, Madeira, Jamaaica y a los territorios españoles próximos al peñón. Al mismo tiempo se construían una base militar y un aeropuerto en el exiguo territorio de Gibraltar.

Otro bombardeo se produjo en la madrugada del 24 de septiembre de 1940. ochenta y tres bombarderos franceses aparecieron sobre el espacio aéreo de Gibraltar para volver a machacar la colonia británica, la venganza del Mariscal Petain continuaba por la destrucción de su flota en Mers el Kebir el 3 de julio.

La crónica del ataque, perfectamente seguido desde territorio español se difundió en el periódico ABC de Sevilla, e internacionalmente a través de la agencia española de noticias EFE: «Las bombas caían por todas partes y las explosiones se oían sin interrupción, en un bombardeo que se consideró el más largo que nunca sufrió la colonia. Más de cien bombas, algunas de tonelada y media cayeron sobre territorio gibraltareño».

Vecinos de la ciudad española de Algeciras presenciaban asustados las explosiones de las bombas, acompañadas por los destellos del fuego antiaéreo con el que contestaban desde la colonia, pero los bombarderos descargaban su mortífera carga en oleadas, regresando a sus bases en el próximo marruecos francés, para atacar de nuevo, Una vez que fueran reaprovisionados. Las defensas antiaéreas tampoco daban cuartel, cayendo al mar algunos aviones seriamente averiados. Alunas bombas cayeron fuera del espacio físico de La Roca, cayendo en terrenos descampados de La Línea sin provocar daños colaterales.

Se llegó a decir que el bombardeo causó numerosas víctimas, pero no fue cierto ya que sólo murieron cuatro personas y otras pocas resultaron heridas, sin embargo, las bombas causaron serios desperfectos en edificios, barcos surtos en el puerto, depósitos de gasolina e instalaciones eléctricas.

Con estos dos ataques, el gobierno de Vichy se dio por satisfecho no atacando Gibraltar en lo sucesivo, lo cual salvó la colonia como base militar de primer orden, ya que no hubiera resistido más ataques con unas bases enemigas tan cercanas a su territorio.

VÍDEO DESTACADO: El Peñón de Gibraltar: la historia jamás contada

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