Arqueología

Los restos de una mujer celta de hace 2.000 años revelaron que era golosa y que no hacía nada de ejercicio

En 2017, un grupo de obreros encontraron en Zúrich una tumba de una mujer celta que murió alrededor del año 200 a.C. Luego científicos examinaron sus restos y descubrieron que prácticamente no realizó trabajo físico y comió muchos dulces. Según un comunicado de prensa del Departamento de Construcción de Zúrich, es probable que conociera a un noble guerrero que vivía al mismo tiempo y que, curiosamente, fue enterrado a 80 metros de ella, según recoge la autora original de este artículo Yana Berman en N+1 y comparte Paula Dumas para Periodista Digital

Cómo vivían los celtas
En el siglo III a.C., las tribus celtas habitaban Europa Central y Occidental, incluido el territorio de la Suiza moderna. Las tribus fueron gobernadas por líderes militares, y en la sociedad se formaron dos grupos privilegiados: la aristocracia militar y los druidas.

En las tierras de los celtas se encontraron yacimientos de estaño, plomo, hierro, plata y oro, por lo cual produjeron armas y joyas y las exportaron. Las tribus celtas tenían relaciones comerciales entre sí, al tiempo que comerciaban con las naciones vecinas, incluidos los romanos. Llevaban túnicas o camisas de manga larga y pantalones largos de lino o lana. En invierno, llevaban abrigos impermeables con capuchas. Además, tenían pulseras, broches y anillos para el cuello hechos de oro, bronce, hierro o plata.
En 2017, durante los trabajos de construcción en Zúrich, un grupo de obreros descubrió un entierro de una mujer celta. En él, los arqueólogos encontraron un esqueleto y artefactos mal conservados: brazaletes de bronce, collar de ámbar y vidrio azul y amarillo, y broches de hierro para la ropa. La tumba data de 250 a 200 años a.C.

La mujer celta que comía dulces
Durante dos años, antropólogos y arqueólogos investigaron los restos de la mujer y los artefactos de su entierro. Recientemente, revelaron que ella realizó poco trabajo físico, comió muchos dulces con un alto contenido de almidón y murió a la edad de 40 años. Era residente local y probablemente nació en el valle de Limmat, el cual se ubica a las orillas del río del mismo nombre que fluye en las provincias de Zúrich y Aargau. Antes del funeral, la mujer fue vestida con ropa de lana fina con una capa de piel de oveja. Los investigadores también determinaron la edad del entierro: alrededor de 200 a.C.

Los restos de la mujer fueron enterrados a 80 metros de la tumba de un notable guerrero celta que se encontró en 1903. El hombre fue enterrado junto con su espada, un escudo y una lanza. Dado que el entierro fue fechado aproximadamente al mismo tiempo que el de la mujer, los científicos sugieren que los muertos podrían haberse conocido.
Recientemente, investigadores descubrieron que los celtas del este de la Francia moderna bebían vino traído del Mediterráneo, cerveza de cebada local y zumo de abedul. Los científicos llegaron a esa conclusión tras analizar el contenido de cerámica encontrada en un asentamiento celta.

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