En Val Camonica hay rastros de uno de los asentamientos más antiguos de Europa

Las inquietante revelaciones del mapa más antiguo de un lugar habitado del mundo

Las inquietante revelaciones del mapa más antiguo de un lugar habitado del mundo
Estas formas geométricas -rectángulos con puntos- son típicamente identificadas como campos de cultivo BBC

La Val Camonica (o también Valcamonica, en los dialectos camunios: Al Camònega) es uno de los valles más extensos de los Alpes, cerca de 90 km de largo por 1347 km. Comienza en la Corna Trentapassi cerca de Pisogne según wp, sobre el lago Iseo, y acaba en el Passo del Tonale, a 1883 msnm. Pertenece a la región italiana de Lombardía, en las provincias de Brescia y Bérgamo.

Está atravesado en toda su longitud por el río Oglio, que nace en Ponte di Legno de la unión de los dos torrentes Frigidolfo Y Nacarello y acaba en el lago de Iseo (también llamado Sebino) entre los pueblos de Pisogne y Costa Volpino. Su nombre deriva del latín Vallis Camunnorum, esto es, valle de los Camunni (hoy Camunes). Su máxima altitud es el monte Adamello, de 3.539 msnm. El gentilicio de los naturales de Val Camonica es Camuni.

De su patrimonio destaca el «Arte rupestre de Val Camonica», declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

La elaboración de mapas es un instinto humano básico: es una de las formas en que damos sentido al mundo que nos rodea, según recoge el autor original de este artículo BBC y comparte Francisco Lorenson para Periodista Digital.

Y cuando se trata de mapas antiguos, se convierten en ventanas a diferentes épocas y culturas.

Ofrecen una perspectiva específica desde la experiencia subjetiva de los cartógrafos y de las personas que los comisionaron.

Y uno de los más intrigantes se encuentra en la región italiana de Lombardía. Es conocido como el «Mapa de Bedolina».

La Val Camonica o Valle Camonica es hogar de uno de los asentamientos más antiguos de Europa.

Su arte rupestre es una de las colecciones más grandes de petroglifos prehistóricos del mundo, con alrededor de 200.000 figuras y símbolos esculpidos en la roca a lo largo de 8.000 años que muestran escenas cotidianas de labores agrícolas, navegación, guerra y magia.

Pero además, es también considerada la cuna de la cartografía.

Esto es debido a que un mapa creado en ese gran valle de los Alpes orientales ha sobrevivido durante casi 3.000 años, pero no fue identificado por arqueólogos hasta hace 80 años.

Lo que los expertos encontraron finalmente reveló algunas claves sobre las razones que llevaron a la gente de ese antiguo pueblo a hacer mapas incluso antes de aprender a escribir.

«Es extraordinario. Lo interesante es que claramente hay una estructura, hay un código, hay un sistema sobre lo que está representado», exclama el historiador y experto en cartografía Jerry Brotton al ver en persona el mapa.

«Puedes ver que estos rectángulos con puntos representan campos. Y, a todo lo largo, hay líneas que parecen representar alguna noción del paisaje.

«Hay casas con entramado de madera… ¡Ahí está el techo y el cuerpo principal de la casa!», señala entusiasmado.

«Hay guerreros…

…y puedes ver un ciervo con cuatro patas claramente marcadas».

«Para mí, un fanático de los mapas, es increíblemente conmovedor porque aquí es donde comenzó todo», le dice a la BBC.

Los orígenes y el propósito del Mapa de Bedolina desconcertó a los arqueólogos durante años.

No se trataba de un mapa geográficamente preciso del área. No se podía usar para ir de A a B.

Entonces ¿para qué servía?

Después de analizar dibujos rupestres y usar técnicas de datación comparativas, los arqueólogos ahora creen que fue creado por una antigua tribu, los cammuni o camunos, en un momento crítico de su historia.

Hace 3.000 años, los camunos fueron pioneros en una forma de vida completamente nueva.

La agricultura estaba reemplazando el estilo de vida de cazadores-recolectores y creando una estructura social más compleja.

El arqueólogo Alberto Marretta piensa que esa es la clave para desvelar los secretos del mapa.

«Tenemos evidencia del arte rupestre y de la arqueología de que en Val Caminica había aristocracias, algún tipo de pequeños grupos de personas que controlaban las pequeñas comunidades y probablemente también, la tierra», le dijo Marretta a la BBC.

Esa información sobre la organización social fue la que ayudó a entender el mapa.

«Ese grupo de personas, esa aristocracia, registró a través del mapa sus posesiones en esta parte del valle»

Parece además que esas élites tribales usaron el mapa para celebrar su propiedad de la tierra. Dibujaron el mapa no para representar un paisaje real, sino uno ideal.

«Fue una especie de representación sobrenatural del paisaje, de cómo debería ser después de que tu tiempo haya pasado», señala Marretta.

«En cierto sentido es una imagen altamente simbólica».

«Los mapas hechos por ‘pueblos primitivos’ pueden ser simbólicos en su forma y significado, de manera que pueden afirmar derechos y soberanía sobre el espacio representado», enfatizó P.D.A. Harvey, profesor emérito de Historia Medieval de la Universidad de Durham, Reino Unido.

El historiador francés Christian Jacob en su libro «Mapas Soberanos» asegura que «en los orígenes de la cartografía, los mapas no necesariamente cumplían las funciones más elementales, como determinar dónde estás o por dónde ir».

Teniendo en cuenta que los camunos experimentaron la «revolución neolítica» -domesticación de ciertos animales, asentamiento de poblaciones, las primeras formas de organización urbana, una economía agrícola autosuficiente, diversificación de clases sociales y nuevas prácticas religiosas-, el mapa de Bedolina era «un instrumento de administración de esa vida colectiva, del funcionamiento económico y social en ese espacio», señala Jacob.

Y va más allá: «En su complejo simbolismo, podría indicar la división de trabajo, la planeación y especialización de métodos agrícolas, un sistema de irrigación de las tierras, las leyes que gobiernan y los límites de las propiedades de territorios atribuidas a familias o grupos familiares».

Marretta, por su parte, dedujo que esas imágenes de campos bien ordenados y de abundantes cultivos eran una visión de la prosperidad futura.

«El mapa fue diseñado para reforzar el poder de la élite gobernante, para tranquilizar al pueblo cammuni mostrándoles que la vida mejoraría bajo su liderazgo», señala Brotton.

El Mapa de Bedolina es una ventana fascinante a esa antigua cultura que vivió en los Alpes. Y revela que la creación de mapas estuvo vinculada con la economía, el poder y la política desde el principio.

Autor

Francisco Lorenson

Polifacético y innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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