Cómo prevenir la lipotimia en el deporte y no tener un problema cardiaco

Cómo prevenir la lipotimia en el deporte y no tener un problema cardiaco
Lipotimia YT

El cardiólogo aclara que la lipotimia “es menos frecuente entre los deportistas que en la oblación general. Se estima que en un periodo de 5 años de seguimiento entre un 5% y un 6% de deportistas van a experimentar un síncope”. No obstante, solo uno de cada 10 de ellos están relacionados directamente con la práctica deportiva. Además, “generalmente son de naturaleza benigna por reacción vasovagal, identificándose una causa cardiológica tan solo en el 1-2% de los síncopes que ocurren durante el ejercicio”.

Lo más habitual es que se produzcan una vez terminado el esfuerzo, debido a una disminución del retorno venoso porque -explica García- “los músculos, al dejar de contraerse, no bombean suficiente sangre de retorno al corazón, disminuyendo la tensión arterial bruscamente”. La recuperación en estos casos suele ser rápida si el deportista se tumba elevando las piernas, ya que con esta maniobra el retorno venoso aumenta por la acción de la fuerza de la gravedad.

La lipotimia puede producirse en cualquier tipo de ejercicio físico que implique un esfuerzo máximo, pero lo más común es que surja en pruebas de resistencia como maratones y triatlones. La temperatura, la humedad del ambiente y la duración de la prueba son factores que pueden contribuir a aumentar la incidencia, según cd.

“En este tipo de disciplina, el desmayo suele deberse a deshidratación, pero también a otras causas distintas de la hipotensión, como el golpe de calor, la hiponatremia (déficit de sodio) y la hipoglucemia”, matiza el cardiólogo.

Medidas de prevención
A las personas más propensas a estos episodios se les recomienda una buena hidratación, especialmente si se exponen a ambientes cálidos y cuando experimentan pérdidas excesivas de líquidos por diarrea, vómitos o fiebre. Una dieta equilibrada, sin restricción de sodio cuando se tiene la tensión baja y desmayos frecuentes, así como no estar demasiado tiempo de pie, son recomendaciones igualmente útiles.

En el contexto deportivo, lo fundamental es evitar en lo posible las condiciones ambientales extremas. “El deportista debe estar recuperado completamente de procesos febriles que le harán más proclive a la deshidratación”, agrega García. También se aconsejan los descansos en lugares frescos, cuya duración se adaptará a la intensidad de la actividad física y las condiciones climáticas; hidratarse durante la prueba con bebidas isotónicas que repongan glucosa y electrolitos (evitando bebidas hipotónicas, con bajo contenido en sodio, por el riesgo de hiponatremia) y prestar atención a los posibles signos de deshidratación, como la incapacidad para producir saliva, disminución del sudor y de la orina, pérdida de turgencia de la piel…

Alimentación y entrenamiento adecuados
En términos generales, se recomienda entrenar los 10-14 días previos en el entorno en el que se va a celebrar la competición que exige un esfuerzo intenso, con el fin de acostumbrarse a las condiciones climatológicas.

La dieta debe ser equilibrada, libre de alcohol y dirigida a reponer las pérdidas de sales minerales que se produzcan en el entrenamiento. “El deportista debe estar instruido y atento a las señales de su cuerpo, tales como dolor torácico, falta de aire, calambres, signos de deshidratación… para, en caso de que sea preciso, detenerse y ser reconocido por el equipo médico”, resalta García. “Esto último es importante porque en un tercio de muertes súbitas los deportistas habían ignorado síntomas durante los días previos, que podrían haber puesto en marcha el proceso diagnóstico adecuado”.

Cómo distinguir si la lipotimia se debe a problemas cardiacos
En definitiva, “el síncope en el deportista siempre debe ser escrupulosamente evaluado”, recalca el especialista, ya que en un porcentaje pequeño puede ser el primer síntoma antes de una muerte súbita cardiaca.

El cardiólogo reitera que la mayoría de síncopes son de causa benigna -incluso los de repetición- y se producen tras finalizar el ejercicio físico. De hecho, “el aspecto más importante a discriminar es que el desvanecimiento se produzca durante el esfuerzo y no tras el cese del mismo”.

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