En 1953, John Archibald Wheeler, quien colaboró con el Comité Unido de Energía Atómica, olvidó en los baños de un tren nocturno los documentos técnicos del arma durante un viaje de Princeton a Washington

Desclasifican informes de cómo los planos de la bomba de hidrógeno de EE.UU. se extraviaron en un tren

Desclasifican informes de cómo los planos de la bomba de hidrógeno de EE.UU. se extraviaron en un tren
Desclasifican informes de cómo los planos de la bomba de hidrógeno de EE.UU. se extraviaron en un tren RT

A inicios de 1953, Wheeler, conocido por haber popularizado el término ‘agujero negro’, recibió un extracto de seis páginas de un informe del Comité Unido de Energía Atómica (ECA, por sus siglas en inglés), que exponía el historial del proyecto de la creación de la bomba de hidrógeno. El 6 de enero, informe en mano, se subió al tren nocturno que lo llevaría de Princeton, en Nueva Jersey, hasta la capital estadounidense, Washington. Todos hemos perdido algo alguna vez. Y a veces nos hemos olvidado algo en un tren. Pero no todos hemos dejado en el retrete de un vagón documentos ultrasecretos sobre la bomba de hidrógeno. Eso es exactamente lo que le ocurrió al físico estadounidense John Archibald Wheeler en la década de los 50 del siglo pasado. La historia de la pérdida, desclasificada hace poco por el FBI, fue relatada por el investigador Alex Wellerstein en un artículo publicado el 1 de diciembre en la revista Physics Today.

Según el testimonio del propio Wheeler, analizado por Wellerstein, el físico leyó los papeles secretos en su cama y después los introdujo en un sobre blanco, que a su vez metió dentro de un sobre de papel manila. En cierto momento tuvo necesidad de ir a baño, y tomó la precaución de llevarse los documentos. Sin embargo, al volver a su compartimento se dio cuenta de que se los había olvidado y volvió corriendo al baño  a buscarlos. Lo tranquilizó ver que el sobre estaba todavía allí y parecía intacto, pero cuál no sería su sorpresa al constatar que estaba vacío.

Tras ser notificado de lo ocurrido, el FBI desmanteló el vagón, inspeccionó la línea férrea y trató de componer la lista de pasajeros que viajaban junto con Wheeler. El propio físico también se vio bajo el escrutinio del buró. De hecho, incluso el entonces presidente de EE.UU., Dwight Eisenhower, supervisó personalmente las búsquedas.

«Me gusta lo absurdo de la secuencia de eventos, pero, más allá de lo absurdo, está  conectada con algunos de los temas más importantes de la Guerra Fría», cita un comunicado del Instituto Estadounidense de Física a Wellerstein.

«Los físicos teóricos fueron especialmente atacados por el FBI y los anticomunistas durante la Guerra Fría, tanto porque se creía que conocían los secretos de las armas nucleares como porque se los consideraba políticamente ingenuos», agrega el investigador.

Sin embargo, las búsquedas no dieron resultado y el documento secreto nunca se encontró. El FBI concluyó que lo más probable es que no se tratara de un acto de espionaje por parte de Wheeler, sino simplemente de un despiste, una hipótesis que Wellerstein acepta, según recoge rt y comparte Paula Dumas para Periodista Digital.

«¿Wheeler lo puso dentro correctamente? Y si no […], ¿qué pasó? Mi teoría favorita personal es que el revisor lo encontró y simplemente lo tiró a la basura. Me encantaría que fuera un espía. […] Pero no hay pruebas de eso, y hay muchas razones para pensar que es muy improbable», señala.

EE.UU. probó la bomba de hidrógeno en 1952 de manera secreta en las islas Marshall, en el océano Pacífico, y en 1961 la URSS hizo explotar sobre el Ártico la ‘bomba Zar’, una bomba termonuclear de 57 megatoneladas, lo que supone una potencia casi 4.000 veces superior a las 15 kilotoneladas de TNT de la bomba de uranio que cayó sobre Hiroshima.

La noche en 24 horas - 27/05/16

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