Las investigaciones arqueológicas ofrecen importantes datos sobre la organización social para los futuros colonos del ‘Planeta Rojo’

Cómo la Isla de Pascua puede ser clave para lograr la colonización de Marte

Las pequeñas comunidades de la región pueden haber sido un baluarte cultural contra un fenómeno conocido como deriva aleatoria

Cómo la Isla de Pascua puede ser clave para lograr la colonización de Marte
Isla de Pascua PD

La colonización de Marte podrá ser una tarea más ‘sencilla’ gracias a la Isla de Pascua.

La historia de la población de la Isla de Pascua, resultado de la llegada de un pequeño grupo que sobrevivió en aislamiento total, puede ofrecer lecciones de organización social a futuros colonos de Marte.

Los antropólogos de la Universidad de Binghamton Carl Lipo y Robert DiNapoli exploran cómo los complejos patrones comunitarios en Rapa Nui, el nombre indígena tanto de la isla como de su gente, ayudaron a esta gente a sobrevivir desde su asentamiento en los siglos XII al XIII hasta el contacto con los europeos.

«Lo bueno de la Isla de Pascua es que es un gran estudio de caso de lo que sucede en absoluto aislamiento», dijo Lipo, profesor de antropología y estudios ambientales. «Según nuestro mejor entendimiento, una vez que la gente llegó a la isla, eso era todo. No iban a ir a ningún otro lugar y no había nadie más llegando».

Con forma de triángulo, la Isla de Pascua es pequeña: alrededor de 22 kilómetros de largo y un poco más de 10 de ancho en su punto más grueso. También es uno de los lugares habitados más remotos de la Tierra, a más de 1.500 kilòmetros de distancia de los enclaves habitados más cercanos.

Pero a pesar de su pequeño tamaño, Rapa Nui tenía múltiples clanes y pequeñas comunidades que mantenían la separación tanto cultural como física.

La evidencia arqueológica muestra diferencias estilísticas en la creación de artefactos en comunidades a solo 500 metros de distancia, por ejemplo.

Los restos físicos de los habitantes también muestran que no se alejaron mucho ni se casaron fuera de casa; esto se descubrió a través de análisis de ADN e isótopos, así como de variaciones esqueléticas entre comunidades.

Estas pequeñas comunidades pueden haber sido un baluarte cultural contra un fenómeno conocido como deriva aleatoria, según su investigación.

Utilizando modelos informáticos, Lipo y DiNapoli exploraron el impacto de los patrones espaciales distintivos de la isla en la retención de información cultural.

En su modelo, ubicaron comunidades alrededor de ahu, o grandes plataformas que eran un centro de actividades ceremoniales. Luego configuraron las formas en que estas comunidades podrían interactuar potencialmente y qué efecto tendrían estas interacciones en la persistencia de diversos rasgos culturales.

Lo que descubrieron es que cuanto mayor es el número de subgrupos con interacción limitada, es más probable que una población retenga información cultural potencialmente beneficiosa, incluso cuando la población total es bastante pequeña.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído