Tiene la superficie rocosa y una atmósfera muy gruesa

Un planeta como la Tierra, caliente y con mucha agua

El nuevo mundo, descubierto en órbita de una estrella enana roja, ha sido detectado con telescopios de aficionado

Como las enanas rojas tienen un brillo muy débil es más fácil detectar sus planetas desde la superficie terrestre

A una distancia de unos 40 años luz hay una estrella enana roja, cinco veces más pequeña que el Sol, y a su alrededor gira a gran velocidad un planeta considerado del tipo de la Tierra por su tamaño, aunque es bastante más grande que nuestro planeta.

Es un mundo raro porque, a partir de su radio y su tamaño y del efecto gravitatorio que tiene sobre su estrella, los científicos calculan que tiene una densidad baja y deducen que debe estar compuesto de agua helada, en sus tres cuartas partes, y roca el cuarto restante.

Su temperatura superficial ronda los 200 grados centígrados, así que es un horno inhóspito, pero los científicos están entusiasmados porque creen que tiene una atmósfera a su alrededor de 200 kilómetros de espesor y, como está relativamente cerca, el telescopio Hubble puede intentar verla directamente y medir sus propiedades.

El hallazgo se da a conocer en la revista Nature: «A super-Earth transiting a nearby low-mass star«.

ORBITA EN TORNO A UNA ESTRELLA

El planeta, que orbita a su estrella cada 38 horas, parece demasido caliente para albergar vida, aunque se encuentra en una órbita que sí podría ser habitable.

Su masa es 6,5 mayor que la Tierra y su radio supera el de nuestro planeta en 2,7 veces, por lo que el GJ1214b es el segundo mundo más pequeño que los astrónomos han descubierto.

El anterior fue el CoRoT7b, un planeta también rocoso, pero mucho más caliente que éste, que se localizó este año desde un satélite espacial.

Zachory Berta, un estudiante del Centro de Astrofísica Smithsonian de Harvard, fue el primero en detectar la ‘supertierra’.

«A pesar de su elevada temperatura parece ser un mundo de agua y el más parecido a la Tierra de los exoplanetas que se conocen».

ALTAS TEMPERATURAS

Se sabe que su atmósfera es demasiado densa, de unos 200 kilómetros.

David Charbonneau, que dirigió la investigación, apunta que se puede deber a que el agua será gasesosa por las altas temperaturas.

«Al ser tan gruesa, habrá una gran presión y falta de luz en la superficie, lo que hace imposible la vida como la conocemos en la Tierra aunque son condiciones que podrían permitir cierta química compleja».

Los astrónomos creen que el nuevo planeta extrasolar está compuesto en sus tres cuartas partes de agua helada en su interior, y que el resto es silicio y hierro.

Su siguiente paso es tratar de caracterizar su atmósfera, para lo cual esperan contar con el telescopio Hubble de la NASA, que ya realiza observaciones a esa distancia.

PROYECTO MEARTH

El GJ1214b fue localizado dentro del llamado Proyecto MEarth, formado por ocho telescopios de sólo 40 centímetros de diámetro.

El método consiste en buscar cambios en el brillo en las estrellas que indiquen que un planeta está pasando frente a ella, es decir, un tránsito.

Es lo mismo que, desde el espacio, hace el telescopio Kepler, aunque con una precisión mucho mayor que la que se consigue en Tierra.

Como las enanas rojas tienen un brillo muy débil es más fácil detectar sus planetas desde la superficie terrestre. En este caso, la GJ1214 es cinco veces más pequeña que y 300 veces menos brillante que el Sol, por lo cual se encuenrra en este caso.

Para confirmar el tamaño y la masa del nuevo planeta, los astrónomos necesitaron la precisión del espectógrafo ARPS, de 3,6 metros de diámetro, que la ESO tiene instalado en el observatorio de La Silla (en Chile).

 

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