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[VÍDEO] Así es el misterioso planeta 10

Un planeta que aún no se ha demostrado que exista

Científicos de EEUU han encontrado evidencia que apoya la existencia del Planeta 10 que aún no han podido ver, que está mucho más cerca que el Planeta 9, un planeta que aún no se ha demostrado que exista.

El sistema solar no acaba en Neptuno, según recoge Daniel Marín en Eureka. Más allá se encuentran miles de cuerpos helados agrupados en el cinturón de Kuiper, la -hipotética- nube de Oort y otras estructuras que todavía no están demasiado claras. Pero en principio ninguno de estos pequeños mundos se puede comparar con los ocho planetas interiores. ¿O no? Ya desde el siglo XIX los astrónomos imaginaron que podía haber un planeta de gran tamaño más allá de Neptuno en base a supuestas anomalías en su órbita. El hipotético mundo que perturbaba la órbita de Neptuno fue bautizado con el nombre de Planeta X por el astrónomo Percival Lowell. Tras décadas de búsqueda, en 1930 Clyde Tombaugh descubrió al fin un planeta observando desde el mismo observatorio del fallecido Lowell. Pero pronto se descubrió que Plutón, como sería bautizado este nuevo mundo, era demasiado pequeño para ser el ansiado Planeta X.Muchos otros astrónomos continuaron con la búsqueda, aunque los cálculos cada vez más precisos de la masa de Neptuno redujeron progresivamente el tamaño del supuesto planeta. Finalmente, cuando la Voyager 2 pasó por Neptuno en 1989 y midió su masa con gran precisión se comprobó que no había discrepancia alguna en la órbita del planeta. Los astrónomos habían estado persiguiendo un fantasma durante más de un siglo. ¿Terminaba así la historia del Planeta X? No exactamente.

En los años 90 se descubrieron los primeros objetos del cinturón de Kuiper (KBOs) -un anillo de cuerpos helados situados entre 30 y 50 Unidades Astronómicas (UA) del Sol-, aunque en realidad Plutón siempre había sido un ‘simple’ KBO venido a más. Estos objetos contienen muchos volátiles -o sea hielos (metano, nitrógeno, dióxido de carbono y agua)-, pero también una gran cantidad de minerales rocosos. Entonces, ¿por qué no podría existir un ‘súper KBO’ del tamaño de la Tierra en las regiones más exteriores del cinturón de Kuiper? Además, uno o varios planetas de este tipo podría ser el causante de la forma del cinturón de Kuiper o de los episodios de extinción provocados por lluvias de cometas (algo así como la hipótesis de Némesis, pero a pequeña escala). El Planeta X había vuelto.

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