Siberia Oriental

La ‘Puerta del Infierno’ no deja de crecer

Este enorme cráter del Lejano Oriente de Rusia aumenta de tamaño casi cada día

La 'Puerta del Infierno' no deja de crecer
La Puerta del Infierno, el impresionante cráter de Batagaika. PD

¿Imaginas un lugar en el mundo tan pavoroso que da miedo siquiera acercarse a él?

Pues existe… y se llama la ‘Puerta del Infierno’.

Todo empezó en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando, de la noche a la mañana, los habitantes de Batagai —una ciudad situada en la Siberia oriental (Rusia)— se encontraron con un impresionante cráter en mitad de la nada.

Los expertos trataron de entender por qué se había generado aquel monstruoso hueco en el suelo, llegando a la conclusión de que el cambio climático era el responsable. Y, desde hoy, es oficialmente imposible que este enorme cráter se pueda cerrar de manera natural.

Situado en Siberia, toda la superficie terrestre de la zona es permafrost, es decir, suelo permanentemente congelado.

El ascenso de las temperaturas provocó que una determinada zona cogiera mayor temperatura de la que debía y, por tanto, que el suelo helado se convirtiera en agua. La acumulación del líquido elemento pronto reblandeció el terreno, provocando su hundimiento y que se generara un agujero de increíbles dimensiones.

Un especialista en geología y mineralogía explicó este miércoles al periódico ruso Vechérnyaya Moskvá por qué no deja de crecer el cráter de Batagaika (República de Sajá, Rusia), conocido como ‘la puerta al infierno’.

Así, esa estructura geológica ubicada en la zona de Siberia Oriental donde se encuentran los montes Cherski aumenta de tamaño a un ritmo «alarmante» de hasta 30 metros al año.

Vladímir Sívorotkin, investigador principal de la Facultad de Geología de la Universidad Estatal de Moscú, detalló que esa estructura de un kilómetro de largo, 800 metros de ancho y hasta 100 metros de profundidad depende del modo en que actúa el permafrost con el medio ambiente.

Este especialista recordó que el origen de la apertura es el termokarst, una superficie de terreno cuyas capas superiores se destruyen por descongelación, y el permafrost es «una formación tierna» que sufre tanto las altas temperaturas estivales —en esa zona el termómetro alcanza los 30 °C— como la deforestación.

El hecho de que el cráter «parecido a un barranco» incremente su tamaño provoca deslizamientos de tierra constantes y Sívorotkin opina que seguirá esta evolución si sus paredes no se fortalecen de alguna manera.

Al mismo tiempo, procesos como el calentamiento global en el Ártico debido a la desgasificación en las profundidades del océano contribuyen a la formación de manchas anormales de calor sobre la zona, con lo cual cada vez habrá más formaciones de termokarst.

El origen geológico del cráter de Batagaika se remonta a los años 60, cuando se taló parte de un bosque, mientras que el hundimiento de tierras comenzó de 25 a 30 años después y continúa hoy en día.

La evolución se ha acelerado con el aumento de la temperatura, que ha derretido el permafrost y ha logrado que las tierras cedan, mientras que las inundaciones también han contribuido al proceso.

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