La radiación espacial representa un riesgo significativo para los seres humanos

Los científicos desvelan el peligro escondido en la cara oculta de la Luna

La investigación de expertos alemanes y chinos, junto a las mediciones que se tomaron a bordo del módulo Chang’e-4, desvelan una gran “radiación espacial”

Los científicos desvelan el peligro escondido en la cara oculta de la Luna
Luna PD

Lo científicos chinos y alemanes realizaron por primera vez mediciones de la radiación en la Luna con resolución temporal, que muestran una tasa de dosis equivalente de aproximadamente 60 microsieverts por hora.

En comparación, en un vuelo de larga distancia de Frankfurt a Nueva York, es de 5 a 10 veces más bajo y en tierra más de 200 veces más bajo.

En los próximos años y décadas, varias naciones quieren explorar la Luna y planean enviar astronautas allí nuevamente para este propósito.

Pero en el inhóspito satélite, la radiación espacial representa un riesgo significativo.

Los astronautas del Apolo llevaron consigo los denominados dosímetros, que realizaron mediciones rudimentarias de la exposición total a la radiación durante toda su expedición a la Luna y viceversa.

El ‘Lunar Lander Neutron and Dosimetry’ (LND) fue desarrollado y construido en la Universidad de Kiel, en nombre de la Administración Espacial del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), con fondos del Ministerio Federal de Economía y Energía (BMWi).

Las medidas tomadas por el LND permiten el cálculo de la llamada dosis equivalente. Esto es importante para estimar los efectos biológicos de la radiación espacial en los humanos.

“La exposición a la radiación que hemos medido es un buen punto de referencia para la radiación dentro de un traje de astronauta”, explica Thomas Berger, del Centro Aeroespacial Alemán en Colonia, coautor de la publicación.

Dado que los astronautas estarían en la luna mucho más tiempo que los pasajeros que vuelan a Nueva York y viceversa, esto representa una exposición considerable para los humanos, alerta en un comunicado Robert Wimmer-Schweingruber, de la Universidad de Kiel, cuyo equipo desarrolló y construyó el instrumento.

“Los humanos no estamos hechos para resistir la radiación espacial. Sin embargo, los astronautas pueden y deben protegerse lo más posible durante estancias más largas en la luna, por ejemplo, cubriendo su hábitat con una gruesa capa de suelo lunar”, explica.

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