El gas expulsado, en espiral hacia el exterior, formó un anillo en expansión con forma de rosquilla, llamado toroide, alrededor de la pareja

Los astrónomos observan por primera vez una poderosa colisión estelar que desencadena la explosión de una supernova

Los datos de todas estas observaciones permitieron a los astrónomos reconstruir la fascinante historia de una danza de la muerte de siglos entre dos estrellas masivas

Los astrónomos observan por primera vez una poderosa colisión estelar que desencadena la explosión de una supernova
La poderosa colisión estelar PD

Los astrónomos lograron observar por primera vez uno de los fenómenos más impactantes del espacio.

Una observación les permitió obtener pruebas de que un agujero negro o una estrella de neutrones se abrió paso en espiral hacia el núcleo de una estrella compañera y provocó que ésta explotara como supernova, según los datos recogidos por el Very Large Array Sky Survey (VLASS), un proyecto de varios años que utiliza el Karl G. Jansky Very Large Array (VLA) de la National Science Foundation, en Estados Unidos.

«Los teóricos habían predicho que esto podía ocurrir, pero ésta es la primera vez que realmente hemos visto un evento de este tipo», subraya Dillon Dong, estudiante de posgrado en Caltech y autor principal de un artículo que informa del descubrimiento en la revista ‘Science’.

La primera pista llegó cuando los científicos examinaron las imágenes de VLASS, que comenzó sus observaciones en 2017, y encontraron un objeto que emitía ondas de radio de forma brillante pero que no había aparecido en un estudio anterior del cielo del VLA, llamado Imágenes Tenues del Cielo de Radio a Veinte Centímetros (FIRST).

Realizaron observaciones posteriores del objeto, denominado VT 1210+4956, utilizando el VLA y el telescopio Keck de Hawai. Determinaron que la brillante emisión de radio procedía de las afueras de una galaxia enana de formación estelar situada a unos 480 millones de años luz de la Tierra. Posteriormente, descubrieron que un instrumento a bordo de la Estación Espacial Internacional había detectado una ráfaga de rayos X procedente del objeto en 2014.

Los datos de todas estas observaciones permitieron a los astrónomos reconstruir la fascinante historia de una danza de la muerte de siglos entre dos estrellas masivas. Como la mayoría de las estrellas mucho más masivas que nuestro Sol, estas dos nacieron como una pareja binaria, orbitando estrechamente entre sí. Una de ellas era más masiva que la otra y evolucionó más rápidamente a lo largo de su vida normal, impulsada por la fusión nuclear, y explotó como supernova, dejando tras de sí un agujero negro o una estrella de neutrones superdensa.

La órbita del agujero negro o de la estrella de neutrones se fue acercando a su compañera y, hace unos 300 años, entró en la atmósfera de ésta, iniciando la danza de la muerte. En ese momento, la interacción comenzó a rociar gas fuera de la compañera hacia el espacio. El gas expulsado, en espiral hacia el exterior, formó un anillo en expansión con forma de rosquilla, llamado toroide, alrededor de la pareja.

Finalmente, el agujero negro o la estrella de neutrones se abrió paso hacia el interior del núcleo de la estrella compañera, interrumpiendo la fusión nuclear que producía la energía que impedía que el núcleo se colapsara por su propia gravedad.

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