Imagina flotar en el vasto vacío del espacio, con la Luna asomándose por la ventanilla, y preguntarte: ¿qué cenaré hoy?
Para los cuatro astronautas que forman parte de la misión Artemis II —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen—, la NASA ha diseñado un banquete espacial que evita el aburrimiento durante su viaje de diez días.
Estos valientes son los primeros seres humanos en dejar la órbita terrestre desde 1972, trazando un recorrido que los llevará a alcanzar una distancia de 406.840 km de nuestro planeta, superando así el récord establecido por el Apolo 13. Enlace al detalle completo del menú en El Debate.
En un día habitual —sin contar el bullicio del lanzamiento o la reentrada—, se han reservado espacios para desayuno, almuerzo y cena.
Cada astronauta tiene la posibilidad de elegir entre 189 platos únicos, que van desde nutritivas tortillas (¡con nada menos que 58 a bordo!) que evitan esas migas traicioneras, hasta macarrones con queso o quiche de verduras.
La oferta incluye también una variedad de vegetales, frutos secos, ensaladas y platos más contundentes como brisket de res o cuscús con almendras.
Para endulzar el paladar, hay galletas, chocolate, pudines y pasteles. Y no olvidemos el toque picante: cuentan con cinco salsas diferentes para combatir la pérdida del gusto en condiciones de microgravedad, donde las papilas gustativas se vuelven algo caprichosas.
Las opciones de bebidas suman más de 10 variedades, incluyendo café (¡se prevén nada menos que 43 tazas!), té verde, smoothies de mango-durazno, chocolate o sidra de manzana.
Sin embargo, debido a las restricciones de peso en la nave Orión, cada astronauta solo puede disfrutar de dos al día. Sin refrigeración ni posibilidad de reabastecimiento —a diferencia de lo que ocurre en la Estación Espacial Internacional—, todo está listo para comer y puede rehidratarse con agua disponible en la nave.
Los alimentos están termoestabilizados o irradiados, y se utilizan calentadores tipo maletín para calentar las raciones; además, los envases están diseñados para minimizar partículas flotantes.
Desafíos nutricionales en el cosmos
La experiencia en microgravedad afecta el cuerpo humano: los fluidos se acumulan en la cabeza, el sentido del gusto se apaga y cada astronauta necesita consumir entre 1.900 y 3.200 calorías diarias, equilibrando proteínas, grasas y vitaminas. La colaboración entre la tripulación y la NASA fue clave para personalizar este menú; por ejemplo, Hansen aportó cinco productos canadienses como miel de arce. Durante el lanzamiento y reingreso solo se ofrecerán opciones secas; sin embargo, durante el resto del trayecto disfrutarán del festín completo.
La nave Orión no permite lujos: cada gramo cuenta dada su limitada capacidad tanto en masa como en volumen. Los alimentos han sido seleccionados cuidadosamente para evitar residuos que puedan obstruir paneles o respiraderos. Este menú no solo proporciona nutrientes esenciales, sino que también contribuye a mantener alta la moral durante un viaje sin aterrizaje lunar —un preludio al esperado pisotón sobre la Luna previsto para el año 2028.
El baño de la nave Orion en Artemis II
En la misión Artemis II (la primera tripulada alrededor de la Luna), la nave Orion cuenta con un baño moderno y privado por primera vez en una misión lunar tripulada. Se llama Universal Waste Management System (UWMS) y cuesta alrededor de 30 millones de dólares.
¿Dónde está ubicado?
- Está integrado en el suelo de la cápsula Orion.
- Es un pequeño compartimento (del tamaño de un baño de avión) con puerta para dar privacidad (algo inédito en misiones lunares anteriores).
- Se accede por una puerta en el piso, cerca de la escotilla principal.
¿Cómo funciona y cómo se usa?
Es un sistema de succión por aire (tipo aspiradora) diseñado para microgravedad:
- Para orinar (pis):
- Se usa un embudo flexible o manguera personal (adaptable para hombres y mujeres).
- Un ventilador genera succión que arrastra la orina hacia un tanque.
- El sistema permite hacer pis y caca al mismo tiempo (dual ops).
- Para defecar (heces):
- Hay un asiento ergonómico más pequeño.
- Se activan agarraderas para pies y manos para sujetarse.
- El flujo de aire succiona las heces hacia una bolsa especial en la base.
- Otras características:
- El sistema es ruidoso (los astronautas usan protección auditiva).
- Tiene aislamiento naranja y ventilación automática para controlar olores.
- Cada astronauta tiene su propio embudo personal.
¿Qué pasó al inicio de la misión?
Poco después del lanzamiento (abril 2026), hubo una falla en el ventilador de orina (luz de fallo intermitente).
La tripulación (incluida Christina Koch) lo reportó y, trabajando con Houston, lo solucionaron en pocas horas. Ahora funciona con normalidad.
Mientras tanto, usaron sistemas de respaldo para orinar.
¿Qué hacen con el pis y las heces?
Desecho | Qué se hace | Destino final |
Pis | Se trata químicamente y se almacena temporalmente | Se ventila al espacio cada día (se evapora) |
Heces | Se succionan a bolsas selladas con filtros de olor | Se guardan en contenedores y regresan a la Tierra |
Papel y toallitas | Se guardan en bolsas selladas | Regresan con la tripulación |
Nota: A diferencia de la ISS (donde reciclan el pis en agua potable), en Orion de Artemis II (misión de ~10 días) no reciclan el orina, simplemente la expulsan al espacio.
Curiosidades que flotan en el espacio
- Las tortillas son las favoritas: Optan por pan de trigo porque no desmenuza como el pan convencional; ¡adiós a las nubes de migas que podrían ser aspiradas por los filtros!
- El picante combate el aburrimiento cósmico: Las cinco salsas son imprescindibles; en ingravidez, tanto el olfato como el gusto disminuyen hasta un 30%, por lo que la NASA eleva el nivel sensorial.
- Café astronauta: Se prevén unas impresionantes 43 tazas para cuatro personas en diez días. ¿Insomnio lunar? No es lo que buscan; necesitan estar alerta mientras orbitan alrededor de la cara oculta de la Luna.
- Un toque internacional: Hansen es el primer no estadounidense en participar en una misión lunar de la NASA, trayendo sabores canadienses al menú. ¿Poutine espacial? Aún no está disponible, pero miel y mostaza sí.
- Evolución gastronómica: De los tubos viscosos del Apolo 11 (1969) a sabrosos briskets hoy. Popular Science celebra este avance: ya no es «pollo y arroz liofilizado asqueroso».
- Hidratación estratégica: Aunque las bebidas tienen limitaciones por peso, un dispensador asegura agua potable fresca cuando hace falta. ¿Limonada flotante? Suena a cóctel intergaláctico.
Este viaje demuestra que incluso en las profundidades del espacio estelar, disfrutar de una buena comida puede marcar una gran diferencia.

