Imagina flotar en el vasto espacio, con la Luna dominando tu vista como un balón de baloncesto a tan solo un brazo de distancia.
Así fue la experiencia de los astronautas de Artemis 2 al explorar la cara oculta del satélite, un terreno que no se había observado directamente desde el Apolo 17, hace más de cinco décadas.
Anoche, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen establecieron un nuevo récord al alcanzar una distancia máxima desde la Tierra de 406.771 kilómetros, superando los 400.171 del histórico Apolo 13 en 1970. Durante el trayecto, permanecieron incomunicados durante 41 minutos, un «silencio radiofónico» que resulta inevitable al rodear la Luna.
La nave Orion se acercó a solo 6.545 kilómetros de la superficie lunar, brindando vistas sin precedentes del 21% iluminado de esa enigmática cara.
Para Koch, fue «espectacular» y «diferente» a lo que normalmente se conoce sobre la Luna, mientras identificaban características como el Gran Cañón lunar o la famosa Cuenca Oriental. Hoy, Orion se aleja de la atracción gravitacional lunar para comenzar su regreso, después de un emotivo sobrevuelo que incluyó un impresionante eclipse solar total visto desde el espacio. Este viaje no solo prueba sistemas vitales para las misiones en el espacio profundo, sino que también allana el camino hacia futuros aterrizajes y misiones a Marte.
Un equipo diverso hace historia
La tripulación diversa está marcando una nueva era: Koch, quien se convierte en la primera mujer en dirigirse hacia la Luna desde los tiempos del programa Apolo; Glover, quien se convierte en el primer hombre negro en esta órbita; y Hansen, que representa al primer no estadounidense en conseguirlo. Juntos acumulan ya 660 días en órbita y han realizado 12 paseos espaciales, lo cual es fundamental para maniobras como el control manual de Orion o su aproximación a la etapa superior del cohete SLS. El comandante Wiseman planea rendir homenaje a su esposa fallecida nombrando un cráter en su honor, mientras que Glover dedicó unas palabras románticas: «Te quiero desde la Luna», un guiño sentimental a más de 400.000 kilómetros de distancia. ¿Quién dice que el espacio carece de sentimientos?
El programa Artemis, con un presupuesto que asciende a los 93.000 millones de dólares desde 2012, involucra a unos impresionantes 2.700 proveedores. Empresas gigantes como Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, así como las innovadoras SpaceX dirigida por Elon Musk, y la también notable Blue Origin fundada por Jeff Bezos, aseguran contratos futuros para este ambicioso proyecto. España se destaca con contribuciones esenciales: por ejemplo, Airbus produce la crucial Unidad de Control Térmico (TCU) en Tres Cantos para regular las temperaturas extremas; mientras que otras empresas como ALTER, evalúan LEDs para robots lunares; y también están involucradas empresas como HV Sistemas, que prueba sistemas vitales; así como también lo hacen otras como GMV y Integrasys, que realizan labores significativas desde Galicia junto con la Universidade de Vigo. Estas innovaciones son clave para garantizar habitabilidad en el vacío.
Logros que impulsan el futuro lunar
Con esta misión, se valida por primera vez con humanos a bordo tanto a la nave espacial Orion como al cohete SLS después de pruebas previas sin tripulación. Ya han recorrido más de la mitad del trayecto —exactamente hasta los 219.000 kilómetros— y han capturado imágenes inéditas, vislumbradas únicamente por sondas anteriormente. Esto tiene repercusiones importantes: prepara el camino para misiones futuras como Artemis 3, que orbitará alrededor de la Luna, y Artemis 4, que llevará astronautas a pisar su superficie en 2028, todo ello con miras hacia una base permanente y saltos hacia Marte. España refuerza así su papel crucial dentro del panorama aeroespacial europeo gracias al liderazgo de Airbus en el desarrollo del Módulo de Servicios Europeo.
La misión también pone sobre la mesa ciertos riesgos tales como los efectos dañinos de radiación cósmica o posibles fallos técnicos —como ocurrió recientemente cuando hubo un susto relacionado con el sistema de refrigeración del SLS justo minutos antes del despegue— pero este éxito abre puertas hacia nuevas eras espaciales. En una charla especial, hasta Donald Trump tuvo tiempo para comunicarse directamente con los astronautas, celebrando lo que él llamó «el siguiente gran viaje para toda la humanidad».
Y para finalizar con un toque curioso, aquí van algunas anécdotas científicas dignas del viaje:
- La conocida como cara oculta no es realmente «oscura»: recibe luz solar durante dos semanas antes de sumergirse en una larga noche, además tiene cráteres más profundos que su cara visible y carece casi completamente del basalto conocido como maria.
- Durante el eclipse solar, Orion pudo observar cómo nuestra Tierra aparecía como una luna creciente saliendo detrás de la Luna misma; una imagen cósmica realmente excepcional.
- El récord alcanzado equivale a tener una vista desde Nueva York hasta España: ¡imagina enviar un WhatsApp desde esa distancia!
- En una divertida comparación, Glover describió a nuestra Luna como si fuera un balón; si lo llevamos a esa escala, podríamos decir que nuestra Tierra cabe perfectamente dentro de una canica situada a unos 384.000 km.
- Y por último, España «escucha» las señales emitidas por Orion gracias a sus antenas situadas en Galicia, capturando señales débiles parecidas a susurros provenientes del vasto cosmos.
Un viaje extraordinario que nos recuerda que el universo nos aguarda siempre; cada vez estamos más cerca de las estrellas.
