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Los sacaron a rastras con sendas sogas atadas a los pies de la comisaría del municipio de Acatlán, en el estado mexicano de Puebla, y les quemaron vivos en plena calle tras rociarles con gasolina ante la inexplicable dejadez de los policías del lugar.

De nada sirvieron las súplicas de la madre de una de las víctimas, el joven de 22 años Ricardo Flores Rodríguez, quien veía en ese momento en directo -este miércoles 29 de agosto de 2018- las atroces imágenes a través de Facebook.

Junto a él, corría igual suerte el tío del muchacho, Alberto Flores Morales, de 53 años, hermano del marido de la aterrada madre. (México: una turba eloquecida asalta la comisaría y quema vivos a dos hombres acusados de secuestrar niños).

Los vecinos -más de un centenar- estaban fuera de sí, y convencidos de que ambos habían intentado secuestrar a unos niños de la escuela del pueblo. Nada más lejos de la realidad: los infortunados campesinos que habían acudido a la la zona a hacer unos recados desde la comunidad de Tianguistengo donde residían, fueron detenidos pocas horas antes acusados de haberse emborrachado en la vía pública, y la quema de su furgoneta fue el preámbulo del  atroz linchamiento ante el que la Fiscalía del lugar a tenido que dar explicaciones a cual más absurda:

Los 'justicieros' de turno grabaron así la ejecución pública subiéndola a las redes sociales- a las dos de la tarde- dando vítores, y entre gritos de "¡Hemos hecho justicia!" "¡Hijos de puta, asi aprenderéis a robar niños!", tras haber congregado al pueblo una de las vecinas dando campanazos en la presidencia municipal como una posesa.

La Fiscalía General del Estado de México confirmó que los dos hombres no eran secuestradores de niños, sino solo campesinos, aunque nadie ha sido implicado de momento por tamaño despropósito. 

Familiares y amigos despidieron durante las últimas horas a Alberto Flores Morales y a Ricardo Flores Rodríguez:

"¡Queremos justicia!", gritaron los padres del joven quemado vivo, que se sabe que era estudiante de Derecho en Veracruz.

Su tío deja a tres hijos huérfanos, entre ellos a una niña recién nacida.

Un linchamiento similar ocurrió el 19 de octubre de 2015, cuando los hermanos Rey David y José Abraham Copado levantaban encuestas en el municipio de Ajalpan y fueron acusados de ser secuestradores de niños. Igual que en esta ocasión, los pobladores dieron por cierta la información que divulgaron unos cuantos, y los quemaron vivos.

Desde entonces hasta la fecha, los linchamientos en localidades rurales de Puebla se han vuelto algo cotidiano. Sólo en este año, 16 personas han muerto por mano de los propios pobladores que aseguran que "esto es la única certeza de justicia que tienen a su alcance".