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Pepa Flores, Marisol, se lo contó a Francisco Umbral de cara a una biografía de la estrella que, al final, nunca vio la luz (Marisol cumple 70 años y tiene el corazón contento).

Las declaraciones se guardan en la fundación que da nombre al escritor, y ahora da cuenta de ellas la revista 'Vanity Fair' en un número que verá la luz el viernes 19 de noviembre de 2018:

"Me llevaban a un chalet del Viso y allí había gente importante, gente del régimen, a verme desnuda, a mí y a otras niñas"

Marisol confesó que fue un empresario quien la sometió así a maltrato físico y abuso sexual desde que cumplió los 8 años de edad, después de ser contratada con su grupo 'Los Joselitos del cante' para hacer una gira por toda España (Una historia de amor imposible: Serrat, Marisol y su piso tras el Nou Camp).

Cuenta que le hacían dormir en la misma cama donde dormía la 'querida' del empresario. Que ésta le daba unas "palizas brutales" y realizaba actos sexuales de todo tipo con el empresario en su presencia (Marisol condena a Pepa Flores a la infelicidad ).

En otro de los episodios cuenta como un fotógrafo en una sesión comenzó a meterle mano por todo el cuerpo y a preguntarle si ya se había hecho mujer.

Cuenta la publicación que Umbral le pidió: "Sigue con lo del chalet del Viso", y que ésta le respondió:  "No me fío de ti, Umbral".

Años más tarde, la propia artista se desdijo y desmintió la historia a uno de sus biógrafos, Javier Barreiro. Y, como siempre, lo hizo indirectamente, sin abrir la boca.

"Lo único que Barreiros le pidió a ella cuando escribió 'Marisol frente a Pepa Flores' es que tachase lo que no era real y ella tachó precisamente esa historia",

cuentan desde su entorno.

La artista María José Cantudo asegura que le parece "algo tan espantoso" que duda que realmente lo haya podido contar Marisol. Sin embargo, la también actriz Mónica Pont le da credibilidad a sus palabras, ya que ella vivió experiencias de abuso de poder por parte de algunos productores audiovisuales.

Una historia de amor imposible: Serrat, Marisol y su piso tras el Nou Camp